Fiscalía General no ha dado resultados significativos: UdeG

Admitieron que las instituciones de educación tienen mucho que hacer en el contexto de violencia que se vive hoy, entre los deberes, ser críticas ante los tres niveles de gobierno.
Los dirigentes universitarios coincidieron en que la crisis de inseguridad que presenta actualmente la entidad es inédita.
Los dirigentes universitarios coincidieron en que la crisis de inseguridad que presenta actualmente la entidad es inédita. (Nacho Reyes)

Guadalajara

A los rectores de cuatro importantes universidades de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) les tocó ayer hacer la tarea: responder ¿Cuál es el papel de las instituciones de educación superior en la crisis de inseguridad y violencia que se vive en el país?, entre otras preguntas que planteó el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), anfitrión del panel, a las que se sumaron las de una audiencia atenta a sus propuestas, mayoritariamente compuesta por estudiantes y académicos.

Las respuestas de los rectores Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, de la Universidad de Guadalajara (UdeG); Juan De la Borbolla Rivero, de la Universidad Panamericana (UP) Guadalajara; Francisco Ramírez Yáñez, de la Universidad del Valle de Atemajac (Univa) y de José Morales Orozco, del Iteso fueron variopintas y abarcaron desde la inapelable labor de formación que es razón de ser de las casas de estudio, hasta la construcción de valores, cultura de la paz, participación ciudadana y de miradas críticas que evalúen a las autoridades y exijan.

En este último sentido, el rector de la UdeG se pronunció por que se revisen los resultados de la Fiscalía General, pues el nuevo modelo de seguridad pública instaurado en Jalisco al arranque de la actual Administración estatal (2013), no ha dado resultados suficientes.

“En Jalisco se decidió hacer una Fiscalía General juntando la procuración de justicia con los mandos policiales y ése es un tema muy controversial que a tres años debiera revisarse en nuestro estado, porque es un asunto justamente que en tres años ha demostrado no haber generado los avances suficientes”, sostuvo.

Al participar en el panel “ante el contexto de violencia: ¿qué le toca hacer a la universidad?”, Bravo Padilla comentó que a las instituciones de educación superior corresponde ser críticas de lo que se hace en las esferas del Estado y en los tres niveles de gobierno “y mantener una posición que pueda mediante recursos independientes de la academia, generar puntos controversiales respecto de lo que pueden ser decisiones unilaterales”. 

Todos los rectores coincidieron en un hecho: que la crisis de inseguridad de hoy es inédita –salieron a colación los narcobloqueos del 1 de mayo pasado en esta la segunda ciudad más grande de México-, si bien instituciones como la Compañía de Jesús, han encabezado la tarea educativa desde la época de la Colonia, en que era permitida la esclavitud. La violencia, en otras formas, no les es ajena a los jesuitas, recordó el rector Morales Orozco.

“Creo que tenemos que hacer una alianza entre todas las instituciones de educación superior, al menos en esta zona, para contribuir a esta mayor cultura de paz y disminución de la intensidad de la violencia”, dijo el anfitrión, quien propuso a sus colegas, impulsar la investigación conjunta en temas de seguridad y conformar “un consorcio de investigación para buscar soluciones a esta problemática compleja” desde todas las vertientes: sociológica, antropológica, legal, etcétera”.

La moción fue bien recibida. Bravo Padilla, rector de la UdeG, planteó antes la dificultad que supone la investigación en temas de seguridad dada la falta de estadísticas y de sistematización; de la insana costumbre de incluir en una sola categoría todos los delitos. E incluso, fue más allá: el intercambio podría abordar otras temáticas y programas, no sólo de inseguridad.

Al respecto, Juan de la Borbolla, rector de la UP, comentó que la propuesta es viable, siempre y cuando se pueda establecer “un código de metodología que sea adecuado a los diferentes investigadores”.

Los participantes tuvieron diez minutos cada uno para exponer sus planteamientos en el panel moderado por Juan Carlos Núñez, titular de la Dirección de Integración Comunitaria del Iteso. Los rectores de la UdeG e Iteso, destacaron que en el país se vulnera el Estado de Derecho; mientras que el rector de la Univa, Francisco Ramírez, abundó más sobre los efectos que en el ser interior de los jóvenes causa la violencia: la dificultad de “mantener la ilusión de un mejor futuro”, y con ello volverlos indiferentes. A ellos dirigió su mensaje.

También en el mismo tenor filosófico, De la Borbolla, rector de la UP, apuntó la mirada hacia el olvido de la formación humanista en las universidades, lo cual ha permitido migrar hacia una ética a modo, que él llamó “ética circunstancialista”, donde la violencia es mala, dependiendo la persona contra la cual se ejerza, ejemplificó. Coincidió con sus antecesores en la gravedad que suponen la corrupción y la impunidad y el crimen organizado.

Al final, llovieron preguntas del público, que exigió más propuestas concretas para garantizar la seguridad de los jóvenes y para motivar a los muchachos a sumarse a esta “cultura de la paz”. Los jóvenes fueron críticos y señalaron temas que atraviesan por sus vidas: violencia estructural en las instituciones, desapariciones, el Estado violento, la ética tras salir de las aulas. Lorena González, estudiante de la Univa, quien propuso desarrollar una “agenda de actividades interuniversitarias” y promover políticas públicas y proyectos de ley.

Morales Orozco comentó que este panel “no puede quedarse como un evento más aislado sino que tiene que desencadenar otros”, y confió que los frutos se verán más adelante.