Comparten desde GDL la Luz del mundo

Se reúnen miles de personas movidos por una fe en la Hermosa Provincia.

Guadalajara

Viajar cientos de kilómetros para estar cerca del grupo con quien se comparte creencia, romper en llanto al momento de agradecer o emitir alguna plegaria, y convertir el hogar de tu familia en un albergue para personas completamente desconocidas, podría no ser sencillo llevar a cabo, aunque para los seguidores de la Luz del Mundo, tan solo es necesario un elemento: Fe.

Ayer fue el primer día de la “Santa Convocación” en la colonia Hermosa Provincia. Desde muy temprano Lidice Francely ha preparado su casa para recibir a 35 personas a las que les dice “hermanos”, pero nunca ha visto en su vida.

El recibimiento que hace Lidice es fraternal, lo hace en el marco de su puerta, debajo de un pequeño letrero en donde se puede leer “bienvenidos San Pedro Sula, Honduras”, la mujer acompaña la frase con unas cuantas palabras: “Qué bueno que nos acompañan, esta es sus casa, pasen”. Posteriormente, les ofrece un pequeño recorrido por el interior del domicilio en el que permanecerán al menos una semana.

La cocina cuenta con una sola mesa y seis sillas, en uno de los costados se puede observar más de ocho garrafones de agua y 20 empaques de leche, hay más frascos de café que los de costumbre, más kilos de azúcar, más bolsas de frijol y arroz que las de siempre. “Ahorita mi casa es casa de ellos, mi familia prácticamente nos movemos a un rinconcito y ellos pueden usar todo lo que necesiten”, explicó Lidice.

Lo mismo ocurre con su vecina Cesia Barrios, ella aprovecha los tres pisos de su casa para convertirse en una de las anfitrionas que más peregrinos alberga, 70 en total ya duermen bajo su techo. Honduras, El Salvador y Chile son los países que se mezclan en su casa, no faltan además connacionales que provienen de Chiapas y Puebla.

Las comodidades no son muchas, algunos tienen la suerte de poder dormir en una cama; si ésta es tamaño individual, cabrán ahí dos, en la matrimonial tres y en un queen size los que se pueda, los demás dormirán en catres, colchones inflables o una colcha tendida sobre el suelo, que compartirán con alrededor de una docena de personas.

José, uno de los huéspedes de Cesia, viajó 21 horas con su esposa desde Chile, el alto costo del pasaje en un vuelo directo les obligó a trasladarse primero a Puebla y de ahí arribar a Guadalajara por la vía terrestre. “No tomamos en cuenta la distancia sino que es un agradecimiento. Queremos estar aquí en este lugar porque nosotros sentimos que nuestra vida se renueva si tenemos al siervo de Dios con nosotros”, mencionó el hombre, que claramente luchaba para mantener las palabras con una quebrantada voz que amenazaba con hacerle romper en llanto.

Mientras lo narrado ocurre en casa de Lidice y Cesia, en las principales calles de la Hermosa Provincia camina gente de 52 naciones distintas, muchos idiomas y hasta culturas diferentes que se conjuntan en una sola creencia. “Eran 50 países los que nos visitaban, pero en este año el apóstol de Jesucristo, Nassón Joaquín llevó el mensaje a Bélgica y Alemania y ahora están gente de allá aquí con nosotros”, explicó Luis Alfaro, la persona asignada por el ministerio de comunicación para acompañar a los medios de comunicación en un recorrido.

Del 7 al 15 de agosto esta colonia y 13 subsedes distribuidas en distintos puntos de la Zona Metropolitana son anfitriones de una fiesta religiosa que ofrece una particular manera de alabar y atraer la mirada del mundo a Guadalajara, la sede mundial.