“Se rumoraba este grado de corrupción”

El diputado panista Fernando Elizondo Ortiz opinó sobre el caso del recluso que permanece internado en un hospital particular donde purga su condena por homicidio.

Monterrey

El caso del interno sentenciado por homicidio que cumple su condena dentro de una clínica particular es una prueba evidente del grado de corrupción que existe en el sistema penitenciario, afirmó el diputado panista Fernando Elizondo Ortiz.

Dijo que al autogobierno de los penales y la influencia del crimen organizado en su interior, ahora se suma también este tipo de prácticas que permiten a quienes más recursos tienen acceder a "otro tipo de justicia".

"Es una situación muy grave, algo que ya suponíamos, que se rumoraba este grado de corrupción en el sistema penitenciario, pero esto nos trae pruebas contundentes de que esto sucede.

"Es muy penoso que tras toda la reforma en la que tanto se trabajó, se venga abajo por estos casos de corrupción en las dependencias estatales, todo esto depende de la Secretaría de Seguridad Pública", indicó.

Elizondo Ortiz dijo que la ley prevé que efectivamente una persona pueda salir de los centros penitenciarios a recibir atención médica, pero no en una estancia tan prolongada.

Además determinó que si el reo Carlos Gabriel Peña Leyva requiere cuidados especiales psiquiátricos, el penal de Cadereyta tiene un pabellón especial donde podría ser atendido.

Dijo que existen las dudas de que en algún momento Peña Leyva se haya encontrado dentro del penal.

El diputado panista insistió en que los penales del estado están totalmente desatendidos por parte de la autoridad, que ha decidido ignorar lo que sucede dentro de estas paredes a pesar de las fugas masivas y los motines que han dejado decenas de muertos.

"Una de las tantas promesas de Peña Nieto incumplidas es el penal de Mina, mientras todos los demás se encuentran saturados, no hay mucho para dónde hacerse, es un problema muy grave, que muchos suponíamos y ahora está en evidencia.

Afirmó que hay una lista de delitos que perseguir en este caso, y demuestra que con dinero se pueden lograr muchas cosas en estos centros penitenciarios, pues no hay ningún mecanismo de control.

Insistió en que no existe readaptación de ningún tipo y los internos tienen que pagar cuotas para poder garantizar su vida e incluso un espacio donde dormir.

"Es evidente que no hay control, creo que debería venir el Ejército a tomar el control de los penales de Nuevo León, está visto que ha sido el único que ha podido con la situación de inseguridad en el estado", puntualizó.