Faltan maestros en la zona rural de Altamira

Instructores comunitarios imparten clases a 370 niños con grupos de 16 a 20 alumnos; la SET no proporciona docentes, dice coordinador.
Francisco Javier Rico, coordinador de la Conafe en la zona sur.
Francisco Javier Rico, coordinador de la Conafe en la zona sur. (Yazmín Sánchez)

Altamira

En Altamira 370 niños, de 40 comunidades, reciben clases por instructores comunitarios, pues el concentrar pequeños grupos de estudiantes no justifica la llegada de un profesor de la Secretaria de Educación.

Los docentes de la Conafe reciben un pago mensual de apenas 2,100 pesos y tienen que cumplir con las mismas responsabilidades en el aula de cualquier docente.

El coordinador de la zona sur de la Conafe, Francisco Javier Rico, explicó que sus instructores trabajan en Tampico, Altamira y Aldama, en el primer municipio atienden 16 alumnos en la Isleta, en el segundo 370 y en el tercero una cantidad similar.

En el municipio de Altamira hay 40 instructores comunitarios para atender el mismo número de zonas. A ellos se les da una capacitación por algunos meses, sobre los programas y la manera en que debe interactuar con los alumnos, y se le manda a campo.

Explicó que los instructores comunitarios llegan a zonas, donde se concentran entre 16 y 20 estudiantes de nivel básico, todos de diferentes grados, lo que no justifica la presencia del profesor de la Secretaría de Educación.“Da clases a alumnos muy pequeños de 16 a 20 niños, donde no se puede justificar la presencia de un maestro federal, se le enseña unos meses y se le asigna a una comunidad, atiende grupos multinivel y multigrado en una sola aula”.

La Conafe sólo proporciona al instructor el uniforme, acuerda con los padres de familia proporcionarle un lugar donde quedarse y alimentos diarios, además de apoyarlo con el traslado a las zona de la capacitación a la que deberá someterse cada mes, lo anterior a cambio de una paga de 2,100 pesos mensuales.

“Las necesidades de la Conafe el apoyo que ellos reciben es muy poco para todo lo que hacen, reciben 2,100 pesos mensuales, y el apoyo que se les da es que se acuerda con los padres apoyarlos con alimentación y hospedaje y una vez por mes el traslado a las tutorías, además de proporcionarles chamarra, mochila, y ahora ya les están dando bicicletas”.

En el municipio de Altamira se han dado de baja cuatro instructores comunitarios, tres de ellos por cada ciclo escolar en los tres últimos años, y argumentaron razones de seguridad, pues tenían que pasar por la brecha que lleva de Villa Cuauhtémoc a las comunidades Vuelta de las Yeguas, Las Tres B, Providencia, Naranjos y El Chapapote.

En este momento el Consejo Nacional de Fomento Educativo ha establecido que los instructores que atiendan esas comunidades sean originarios de Villa Cuauhtémoc para que conozcan bien la zona, pues no hay posibilidades de enviarles vigilancia especial.