Fábrica La Luz, arte en vidrio durante tres generaciones

“Gallinitas” para la sal de pellizco, jarras pulqueras, tarros, vasos para veladora, floreros y jarras, son famosas por la elaboración que conserva la fábrica ubicada en la junta auxiliar de San ...

Puebla

Residuos de botellas de cerveza, refresco o envases de vidrio transparente tienen potencial para transformarse en artesanías de diversos colores y texturas o en productos industriales y de construcción como vasos, ceniceros, copas, dulceros, tragaluces, blocks o aisladores de ruido.
Bajo esta idea ha operado por más de tres generaciones la Antigua Fábrica de Vidrio La Luz, que es considerada como pionera y única en su tipo en todo el país.
El proceso y tratamiento que hace del vidrio, desde recibirlo por donaciones de escuelas o comprarlo a recicladoras para lavarlo y triturarlo, después fundirlo y transformarlo a mano en nuevos objetos, la mantiene como un ícono de la manufactura.
“Gallinitas” para la sal de pellizco, jarras pulqueras, tarros, vasos para veladora, floreros y jarras, son famosas por la elaboración artesanal que conserva la fábrica ubicada al norte de la capital del estado en la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacan, donde anualmente se producen más de tres mil toneladas de piezas, la mayoría de tipo artesanal.
A pesar de la escasez de la materia prima por la introducción y demanda de productos plásticos, la falta de financiamiento bancario y de apoyo de las autoridades para la difusión de artesanías locales, la Antigua fábrica de la Luz es una de las empresas más productivas del estado con miras a expandirse e invertir en tecnología para duplicar su producción el próximo año.
“La empresa inició fabricando garrafón de agua, pero tuvo que evolucionar ante la demanda del mercado y la introducción de nuevos materiales, nos reinventamos y ahora tenemos tres líneas de producción la artesanal, industrial y de construcción con diferentes productos, un 80 por ciento de la producción es vaso para veladora, somos un pueblo muy religioso entonces esa es nuestra línea principal”, platicó a Milenio Puebla, Antonio Martínez, director de la empresa.

INNOVACIÓN, LA CLAVE PARA MANTENERSE EN EL MERCADO

La empresa fue fundada el 5 de junio de 1935 por Víctor Martínez Filoteo originario de Venado, San Luis Potosí, quien llamó a la fábrica “Corazón de Jesús” con un horno artesanal en la avenida Maximino Ávila Camacho 1603, hoy conocida como Juan de Palafox. Posteriormente el nombre cambió a “Fábrica de Vidrio La Luz”, donde comenzó a trabajarse el vidrio verde.
Siete años más tarde, la fábrica se trasladó a la 5 Oriente 1615, donde operó por tres décadas, para finalmente instalarse en San Pablo Xochimehuacan con un horno que a la fecha trabaja con gas natural.
El vidrio que requerirían los españoles para necesidades básicas se fabricaba en Puebla, por lo que existían numerosos talleres que después migraron a otros estados.
Sin embargo, el vidrio artesanal poblano mantuvo su demandada y la fábrica logró consolidarse por la elaboración de otros productos.
“Tuvimos que reinventarnos. Hay muchas fábricas en el país incluso más fuertes que nosotros, pero tenemos como ventaja que tenemos tres líneas de negocio en una sola planta, normalmente hay fábricas que se dedican a una sola cosa. Por eso ahora no paramos la planta ni un día del año”.
En Puebla sólo sobreviven dos fábricas dedicadas a la producción de objetos de vidrio, mientras que en el país se ubican plantas en Texcoco, Estado de México, Querétaro, Monterrey Guadalajara, Veracruz y Los Cabos, enfocadas al área artesanal.

Desecho de unos, materia prima para los artistas

La empresa cuenta un programa de reciclado de vidrio el cual es separado por colores, ámbar, verde y transparente. Posteriormente la materia prima se lava, se le retiran impurezas como etiquetas, pintura, plásticos, piedras o metales que pudieran afectar su tratamiento.
“Una vez limpio se traslada a un horno de 40 metros que funciona a base de una inyección de gas natural con una mezcla con oxígeno puro, cuya capacidad es de 15 toneladas de materia prima para su fundición a una temperatura de mil 200 grados centígrados”.
El proceso de fabricación es rudimentario y costoso, reconoce Antonio, ya que la elaboración de un lote de vasos llega a tardar hasta cuatro horas.
“Somos capaces de procesar alrededor de 300 toneladas por mes o 3 mil toneladas al año. Nos falta tecnología por eso no podemos procesar más, nuestros procesos son muy antiguos, obsoletos, artesanales, estamos en ese proceso de comprar tecnología para poder incrementar la producción y ser más eficientes”.
La manufactura de los artículos se hace mediante las técnicas de prensado y soplado, una vez que se forman las piezas se trasladan a un templador, después son inspeccionadas y empaquetadas, listas para ser distribuidas a su destino final.
“Somos una empresa ecológica porque nuestra producción se basa en desechos. Todo lo que se genera es reciclable, si se rompe una pieza se vuelve a fundir. Por turno se empaquetan 100 cajas de vaso, alrededor de mil cajas por día”.

AL RESCATE DEL VIDRIO VERDE

La fábrica cuenta con un catálogo de más de 400 piezas en sus diferentes líneas de producción y mantiene un proyecto de rescate del vidrio verde, que forma parte del acervo histórico del estado.
“Queremos rescatar estas piezas de vidrio verde como los famosos tarros que se usaban en las pulquerías, las catrinas, los chivos, garrafas que eran muy demandadas o las gotas de vidrio y ceniceros que se usaban hace años”.
En 1994 la fábrica de la Luz recibió el apoyo de la fundación Banamex para el rescate de vidrio verde colonial, sin embargo los cambios de sede, los incendios que registró y el cambio de propietarios, ha complicado la recuperación de los moldes originales.
Aún con la tradición, el reconocimiento nacional y la demandada, la fábrica vidriera poblana aún no ha logrado exportar sus productos a gran escala, ya que para ello se requieren de trámites que resultan costosos, además de la modernización de sus procesos.
“Ahorita estamos evaluando tecnología italiana, pero es muy cara desafortunadamente no hay créditos para las pequeñas empresas lo promueven mucho, pero en realidad no lo vemos. Ahorita nosotros estamos un proceso de reubicar la planta y todo lo estamos haciendo con recursos propios, sin embargo a las empresas transnacionales hasta les regalan terrenos, entonces no hay apoyo para el empresariado local”.

Ser vidriero, un oficio riesgoso

A la fecha, la Antigua Fábrica de Vidrio La Luz genera alrededor de 30 empleos permanentes, la mayoría a mujeres, y 25 puestos indirectos, aunque el próximo año se prevé incrementar la plantilla ante los planes de reubicación de la empresa.
“Por la línea artesanal que manejamos consideramos a los trabajadores como unos artistas, tenemos un sistema de pago por pieza o por destajo, la pieza es muy lenta de fabricar y por eso deben tener un sobresueldo para motivarlos, siempre hacen cosas diferentes ya sea en tamaño, color o en forma. En un día el taller de artesanos llega a elaborar máximo 150 piezas por turno”.
La fabricación de una pieza de vidrio requiere de mano de obra calificada lo que no exenta de cortaduras y quemaduras en el proceso de trabajo.
“Los incidentes son mínimos, la gente se acostumbra a trabajar con ese riesgo e intentamos darles los instrumentos para desempeñar su trabajo y no tengamos altos índices de accidentes”.
La empresa busca conservar el oficio entre las nuevas generaciones, por lo que ofrece a sus empleados capacitación constante para el soplado y moldeado de vidrio.
Según el proyecto de crecimiento, la fábrica se ampliaría de 3 mil metros a 10 mil metros cuadrados en un terreno próximo a Tlaxcala, con nueva tecnología para incrementar un 50 por ciento la producción.
Sobre la calle 3 Oriente 1014 en el barrio de Analco, se encuentra el punto de venta directa de la fábrica, donde se ofrecen diferentes piezas de vidrio para el hogar e industria.