Familias de FUUNDEC salen en caravana a México

El sentimiento de abandono por parte de las autoridades persiste y después de recibir la bendición en la Iglesia de San Judas Tadeo, partieron rumbo a la capital del país.
"Dios me lo va a traer, por que nuestra confianza ya está en Dios no en las autoridades".
"Dios me lo va a traer, por que nuestra confianza ya está en Dios no en las autoridades". (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

Siguen sintiéndose ignorados por las autoridades, quienes no les responden a las muchas peticiones que les han hecho. Solo una cosa desean: saber en donde están sus seres queridos, que regresen a sus casas y volver a verlos.

Viajaban ligero. Ya es mucho el peso que llevan en el alma. Se fueron en un camión y antes de salir, el sacerdote de la Iglesia les otorgó al bendición.

Familias de FUUNDEC de Torreón, salieron este viernes por la tarde con rumbo a la capital del país, para unirse a la "IV Marcha de Dignidad Nacional: madres buscando a sus hijos, buscando verdad y justicia".

Se reunieron en la Iglesia de San Judas Tadeo, en Torreón, donde han encontrado un espacio para poder unirse, compartir sus dolorosas historias y para buscar maneras de hacerse ver tanto por autoridades como por la sociedad.

"Van acompañados de miles de coahuilenses que deseamos la justicia y la aparición de sus hijos, y que nuestro país viva en paz. Van representando a todos los que soñamos con un México distinto", les dijo el sacerdote.

Su bendición incluyó palabras respecto a que van a desenmascarar la realidad, el México en el que hay violencia e inseguridad y del que no hablan las autoridades."Dios va con ustedes, por que es el Dios que acompaña a los pequeños, el que sufre".

Son decenas de historias. Podrían ser miles. A estas personas las mueve la tristeza y el coraje para seguir buscando, sin que sepan que ha sido de sus hijos, hermanos, padres.

"Mi hermano salió con un amigo, David, de su taller de carpintería en su casa. No los hemos vuelto a ver. La última vez que los vieron fue en el bar Malvillas y desde ahí no tenemos ni una línea de investigación por las autoridades", dice Griselda García, hermana de Carlos Gerardo.

De eso hacen ya casi siete años.

Afirma que está muy claro que el gobierno está rebasado por la delincuencia organizada, por que no hay ni pistas de su hermano de sangre, que ahora tendría 41 años, ni de sus hermanos, los demás desaparecidos.

En este año, su mamá no pudo viajar en la caravana, por que está enfermita, pues la salud también la ha ido perdiendo.

Griselda le manda un mensaje a su hermano: "que sólo por hoy resista, que si no es por el gobierno, los encontraremos por otros maneras, que resistan y que el pueblo de México se una, para que a ellos no les pase lo que a nosotros, y que tengan conciencia de que esto le puede pasar a cualquiera. Te buscamos Carlos y te estamos esperando".

Sobre las búsquedas de Grupo Vida en Coahuila, dijo que las apoyan y que es muy respetable, pero que ella está a la búsqueda de su hermano vivo, no de restos humanos, y canalizaría esa fuerza, los instrumentos y recursos a la búsqueda de los que viven, en donde puedan estar.

Óscar Flores también busca a su hijo Jesús Daniel, que desapareció el primero de mayo del año 2010, hace ya cinco años. También busca que estos casos sean visibles a la sociedad y a las autoridades.

"Hacemos la marcha por la dignidad y justicia; las madres más que nada por que el diez de mayo para las mamás de ellos, es un día que no tienen que celebrar, aunque tengan otros hijos, que al final se quedan atrás, por que ellas se van a buscar al que desapareció".

Todos los desaparecidos nos faltan, afirma. En algunos casos son muchos los años en los que no tienen el menor indicio sobre donde han quedado sus familiares. Señaló que los ministeriales laboran como si acabaran de egresar de su carrera.

En algunos casos, se tiene muy claro de donde desapareció la persona y que es difícil pensar que no puedan conjeturar nada desde esta información que las mismas familias comparten.

A tan solo seis metros de la puerta de su casa, Edson de la Rosa desapareció el pasado nueve de julio del año 2009. Su mamá Delia García, y a la fecha, no sabe nada de su hijo, si vive o muere.

"Esta es una marcha para exigir el gobierno, que hagan bien su trabajo, por que estamos buscando a nuestros hijos, la verdad. Siguen desapareciendo personas y no puede ser posible que pasen años y no sepamos nada de ellos", clama.

Delia aprendió a hablar por que antes batallaba para platicar. Su hijo iba a entrar a la Universidad, y comenta que logró saber que unas camionetas llegaron y se llevaron a su hijo y a un amigo de él. Cada vez que pasa por ahí, sufre de nuevo.

"Ellos siguen teniendo trabajo, siguen con su vida. A nosotros nos ha cambiado todo. No tenemos nada que celebrar, siempre hay un lugar vacío en la casa y en nuestras vidas".

"Yo en aquel entonces pensaba que al poner una denuncia, exponer mi caso, iba a ver resultados, pero tristemente veo que no hay resultados. Es un sufrir. Cada diez de mayo dejamos a nuestros otros hijos, voy a darme ese abrazo que necesito de mi hijo, me hace falta ese abrazo y ese beso".

Para ellas no hay diez de mayo. El llanto es permanente. Manifiesta que desea que ya no existieran estas marchas, y que urge crear conciencia de que ellos, nos faltan a todos, que ya no es posible vivir así, un sufrimiento que no le desean a nadie.

"Los buscamos vivos, pero ya pasó el tiempo. No se si mi hijo está vivo, pero no puedo decir que está muerto. El es mi fuerza, era mi niño chiquito. Le digo que lo estoy buscando que lo necesito. Dios me lo va a traer, por que nuestra confianza ya está en Dios no en las autoridades".