Expertos buscan políticas acordes al cambio climático

El nuevo consejo debe evaluar políticas tan diversas como economía, sociedad y específicamente ambientales, para plantear cambios a los modelos de desarrollo.
Acelerar la transición energética hacia fuentes de energía limpia, uno de los pendientes.
Acelerar la transición energética hacia fuentes de energía limpia, uno de los pendientes. (Milenio)

Guadalajara

El cambio climático es el gran tema de nuestro tiempo.  Parte de la demostración científica de que la emisión de gases opacos por la industrialización y deforestación masiva del planeta está alterando el clima con temperaturas promedio anuales al alza, lo que a mediano plazo es causante de eventos meteorológicos gradualmente más extremos –sequías, huracanes- y como consecuencia, irrupción de enfermedades oportunistas, crisis de producción de alimentos, desplazamientos de población y extinción de especies.

Este contexto hace especialmente importante el papel de los seis consejeros sociales de la Coordinación de Evaluación de la política nacional de cambio climático, al seno de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático y bajo el liderazgo del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), explica a MILENIO JALISCO la consejera del medio académico de Jalisco, Raquel Gutiérrez Nájera.

Ya tuvieron su primera reunión el pasado mes de marzo. El desafío de evaluar las políticas públicas y marcar derroteros es formidable, reconoce.

“Tuvimos un taller muy intenso con todos los consejeros y consejeras, a nivel nacional, para discutir todo lo que va a ser el programa de la Coordinación de Evaluación de la política nacional de cambio climático, resultados intermedios de la evaluación de la política nacional, y con una estrategia  de lo que es la política nacional global al 2017 o 2018 […] estamos ahorita definiendo la materia evaluable, se busca que se pueda usar en el marco de la COP 2016 de París; una de las cosas de arranque más importantes es visibilizar más la importancia de esta coordinación de evaluación, dado que somos sujetos medio incómodos, a priori, y la autoridad de nuestro país todavía no está muy acostumbrada a estos procesos; no nada más vamos a evaluar programas, vamos a evaluar la política nacional, los instrumentos regulatorios, financieros, programáticos, educativos; o sea, tenemos que discutir lo que es una política nacional integral”.

- Es decir, no se limitan a la política ambiental, ante la evidencia de que el problema se genera con políticas económicas y de desarrollo…

- Así es, como política nacional estamos viendo evaluar los tres niveles de gobierno en lo que hay muchos aspectos transectoriales: por ejemplo, Secretaría de Gobernación tiene que ver con asuntos como los atlas de riesgos; la Sedatu y el desarrollo urbano, el tema de la movilidad,  el aire de las ciudades, la política de desarrollo agrícola y ganadera, con todo el uso de pesticidas, de agroquímicos; o sea, realmente nuestro cometido no es nada sencillo, esperamos de aquí a febrero de 2016 tener ya nuestro inventario y qué vamos a evaluar; al tiempo, esperamos que las autoridades municipales y estatales sean enteradas de la importancia del consejo y de la necesidad de evaluar, visto que el tema de cambio climático les debe preocupar de forma muy clara.

- ¿No es una tarea que desborda las posibilidades de seis consejeros?

- Esa es una de nuestras preocupaciones, sin duda alguna a nosotros nos toca sentar las bases de lo que va a ser la evaluación futura de la política de cambio climático; ahora tenemos recursos de la cooperación internacional, para contratar algunos aspectos de la evaluación a través de licitaciones públicas,  donde vamos a señalar los términos de referencia, pero no hay presupuesto público asignado y es algo que se debe establecer dada la seriedad de la tarea.

La evaluación debe ser puntal para los grandes cambios pendientes: Acelerar la transición energética hacia fuentes de energía limpia; reducir el gasto energético con esquemas de eficiencia y consumo responsable; transitar a modelos de ciudades sustentables; generar infraestructura ambiental de bajas emisiones de carbono; impulsar mejores prácticas agropecuarias y forestales, propiciando  la creación de sumideros de carbono –la conservación y ampliación de la frontera forestal-, y que las acciones benéficas en lo ambiental se sustenten en una viabilidad económica y social.

En el tema de la adaptación –el cambio climático ya está presente- el desafío es reducir la vulnerabilidad social, de los sistemas productivos, de la  infraestructura y de los centros de población, así como la “resiliencia” (capacidad de regeneración y adaptación)  de los ecosistemas para no perder los servicios ambientales sustentadores de la humanidad.