Experta acusa a la Profepa de omisa y permisiva

La coordinadora del estudio justificativo para la protección del bosque mesófilo de montaña del Nevado de Colima, consideró que el permiso a Huescalapa denota “corrupción”.
Profepa no es un organismo que defienda el patrimonio natural del país, señala investigadora de la UdeG
Profepa no es un organismo que defienda el patrimonio natural del país, señala investigadora de la UdeG (Agustín del Castillo)

Guadalajara

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no es un organismo que defienda el patrimonio natural del país, y su dictamen favorable sobre la tala que hace el ejido de Huescalapa en los bosques del Nevado de Colima (ver nota anexa) lo demuestra, advirtió Sonia Navarro Pérez, bióloga de la UdeG que coordinó el estudio justificativo para establecer como parque estatal cuatro polígonos de bosque de niebla de la mayor montaña del occidente mexicano.

La experta aludió al hecho de que se emitiera un permiso para aprovechar un ecosistema protegido y con especies de difícil regeneración como son el bosque de niebla (llamado técnicamente, mesófilo de montaña) –cuya presencia en México es de menos de 1 por ciento del territorio- y el bosque de oyamel, con una especie endémica de la zona cuya confirmación por la ciencia data de unos tres años: elAbies colimensis, del cual, en las oficinas de la Semarnat [Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales] se ha aceptado que se trata al menos de una subespecie única deAbies religiosa.

“De este dictamen de la Profepa podemos decir que […] pretenden fingir ignorancia de las condiciones documentadas de las dos reservas hasta que  ‘alguien’  -a quien sí respeten o le deban favores- los ponga en evidencia de sus corruptelas”, dijo en un texto entregado a MILENIO JALISCO tras conocer que el organismo federal  anunció que no detendrá el corte de árboles en la ladera oriente del volcán extinto.

Pero, añadió: “todos sabemos que no es ignorancia […] ya le encontraron el camino en el que sí hacen lo de siempre, repartir dinero para que se hagan de la vista gorda y emitan este tipo de comunicados [como el de la Profepa]; claro que van a seguir hasta donde dé la montaña, con las consecuencias graves de erosión, desertificación, extinción de especies, todos procesos irreversibles”.

La bióloga, que recorrió la zona a detalle para hacer el documento justificativo, aseguró que las especies de pino que según la Profepa se aprovechan en el sitio, “no sé qué plomero o dentista determinó que son aprovechables en este lugar en donde ya no existen pinos establecidos como una comunidad […] es imposible que los ecosistemas se mantengan y reestablezcan si seguimos derribando los pocos y dispersos pinos que quedan como árboles padre y semilleros […] además  se están llevando a las especies asociadas y eso significa la desaparición de los bosques mesófilos”.

Los permisos se emitieron, “haciendo caso omiso a las investigaciones locales, inventarios, y hasta la misma información publicada por Conabio [Comisión Nacional para Uso y Conocimiento de la Biodiversidad] a nivel internacional -ya vinieron investigadores alemanes, norteamericanos, dan el veredicto de lo importante de tener estos recursos-; resulta que somos país privilegiado por esta amplia diversidad  pero también somos responsables de la misma, es una responsabilidad mantenerla, cuidar y ver por su aprovechamiento óptimo, sustentable”.

Los defensores de la naturaleza “tenemos que ser más inteligentes y seguir un camino diferente para no quedarnos impotentes ante estas respuestas y solo observar el descaro con el que hacen sus negocios y se corrompen sin importarles la pérdida de especies”, destacó. Hay a su juicio un contrasentido entre el compromiso del gobierno de Jalisco por reducir en 80 por ciento la deforestación antes de 2020, acuñado hace dos semanas en Barcelona, y este tipo de proyectos de extracción “depredadores”.