Exigen a las autoridades rehabilitar las instalaciones del Parque Canoas

La única obra funcional en el área es un puente peatonal que comunica a los habitantes de San Ángel Sur con la avenida Eugenio Garza Sada.
El trenecito y los vagones permanecen sólo como adorno.
El trenecito y los vagones permanecen sólo como adorno. (Agustín Martínez)

Monterrey

Hace casi 40 años fue diseñado y construido para que se convirtiera en el lugar de esparcimiento preferido por los regiomontanos.

Su ubicación en el río La Silla, así como los elementos que le añadieron, atracciones y espacios de interés, resultaron del total agrado de familias enteras.

Sin embargo, en este momento el Parque Canoas, en el sur de Monterrey, se encuentra en el completo abandono, olvidado y en ruinas, y se ha convertido en refugio de drogadictos y malvivientes.

Victoria Valdez, quien habita en la colonia San Ángel Sur, se remonta hasta mediados de la década de los 70, cuando de inauguró el tradicional paseo.

“Bueno, en aquel entonces era, supuestamente, mejorar el paseo, ya que este era un paseo familiar, natural, las albercas, paseo a caballo y todo eso”.

Pero ahora todo es distinto. Donde antes hubo instalaciones dignas de disfrutarse, y hasta un trenecito, ahora sólo existen ruinas y cuartos abandonados.

“Inclusive ahí se escondían antes para robar al que pasaba por el río. Haciendo puro desorden, puro despapaye”, comentó el señor Gerardo Carrizales, de 63 años.

El paso del huracán Gilberto en 1988 destruyó gran parte de la infraestructura, pero el Gobierno Municipal reactivó el parque.

En 2010 el huracán Alex también causó grandes estragos, y desde entonces el famoso centro de recreo permanece olvidado.

La única obra funcional reciente es un puente peatonal que comunica a la colonia San Ángel Sur con la avenida Eugenio Garza Sada.

En la zona habitan niños y jóvenes que carecen de un lugar de esparcimiento. Ante esa situación, los padres de familia exigen que la autoridad municipal voltee hacia el Parque Canoas.

“Pues que lo arreglaran, para que haya juegos y poder distraer a los niños. Que sea un lugar de esparcimiento y que no se junten muchachos a drogarse. Que esté limpio de eso y que haya seguridad”, dijo la joven señora Camelia Morales.

El trenecito y los vagones que fueron la diversión principal de los niños permanecen sólo como adorno, mientras las edificaciones han sido dañadas y se convirtieron en guarida de delincuentes y malvivientes.