Ex trabajadores municipales esperan resolución de la SCJN

En la administración de Lerdo de Carlos Aguilera, 100 trabajadores de la presidencia fueron despedidos, afirman que fue de manera injustificada y bajo acusaciones de robo. Tres ya murieron.
Desde entonces, tres trabajadores ya murieron esperando una respuesta de parte de las instancias legales a las que han recurrido.
Desde entonces, tres trabajadores ya murieron esperando una respuesta de parte de las instancias legales a las que han recurrido. (Cecilia Rojas )

Lerdo, Durango

Fueron más de cien los trabajadores de la Presidencia Municipal de Lerdo los que fueron despedidos de sus labores, tras una plática con el entonces presidente municipal, Carlos Aguilera. Eso sucedió hace ya siete años.

Afirman que el despido fue de manera injustificada y bajo acusaciones de robo por parte del edil y en franca agresión a sus derechos laborales, no se les indemnizó nunca y ni siquiera se les pagó la quincena que les debían.

Desde entonces, tres trabajadores ya murieron esperando una respuesta de parte de las instancias legales a las que han recurrido, dejando viudas desamparadas.

Las familias de todos, además de lo que pasa en el país, sufren y padecen por esta situación.

Uno más perdió la vista. Las consecuencias han sido muy duras y a la fecha, esperan resolución de parte de la Suprema Corte de Justicia, cuya resolución ya fue pospuesta hasta el año próximo.

Cinco de ellos accedieron a platicar su historia que también es la de los demás, fuera de los marcos de la ley, en lo que ha sido su vida y su calvario desde que dejaron de laborar. Son 87 los que siguen con una lucha en pie para tratar de que les sean resarcidos lo que se les quitó.

Luis Francisco Núñez tiene 40 años. No ha podido conseguir un trabajo desde entonces, pero sigue luchando tomando "chambitas", porque el hecho es que de verdad no le ha sido posible.

"Estamos esperando que la autoridad nos resuelva, que nuestros derechos sean atendidos. Recientemente el presidente de la Suprema Corte de Justicia decía que estamos en una situación de desprecio por la vida. Esperemos que no sea tampoco desprecio por nuestros derechos laborales y humanos".

Las familias de todos, además de lo que pasa en el país, sufren y padecen por esta situación. Dejaron de tener servicio médico, algo de lo que más les pesa y por poco y más, dejan de tener esperanza, aunque aún no la pierden a pesar de la insensibilidad que han enfrentado de parte de las autoridades.

Alrededor del 35% de las mujeres que forman parte de los trabajadores que están en lucha, son mujeres. Madres solteras, viudas, divorciadas, son las que han tenido más problemas, sus hijos han tenido que dejar la escuela.

Como en el caso de Martha Jacobo, de 51 años. Su hijo tuvo que dejar la universidad. "Yo quiero hablar por las mujeres. A nuestra edad ya no es fácil conseguir trabajo y vemos total indiferencia, desde el ex alcalde Carlos Aguilera que nos despidió con total indiferencia ni quiso tener nunca un diálogo con nosotros".

Los presidentes municipales siguieron cambiando y nadie les ha atendido. Tampoco los gobernadores. Ya que llegó a la Suprema Corte, esperan que se pueda resolver el problema. "Esta violencia que se ha suscitado es por falta de justicia y de valores. Mientras no haya justicia, no puede haber paz".

A sus 64 años, don Gilberto Martínez Alanís, tampoco ha podido conseguir trabajo. Define la situación como agobiante y sobre todo se manifestó ofendido por lo que les dijo el señor Aguilera, por corajes con otras personas y que finalmente agarró contra todos ellos.

"Nos ofendió de una manera muy burda, muy cobarde y prepotente, diciéndonos que ya habíamos robado suficiente y cuanta cosa. Así nada más nos corrió".

Los compromisos con su familia los ha sacado batallando, logró, con grandes sacrificios que su hijo terminara la universidad. Reitera que la insensibilidad de las autoridades es mucha: les llegaron a perder expedientes, se burlaron de ellos, los trataban mal, les daban fechas para ir a Durango sin que fuera verdad, etcétera.

"Estamos con la esperanza de que por fin podamos tener una respuesta que sea a favor de la clase trabajadora".

Ya no están abiertos a un posible diálogo, que por cierto no se ha ofrecido, porque incluso llegaron a ser gente "apestada", al decir que eran de ese grupo de trabajadores despedidos.

Luis Alberto Garay tiene 51 años. El ya perdió la vista, hace cuatro años y afirma que está esperanzado a que se dé la resolución final.

"Tengo gastos médicos, esto es una esperanza para tratar de mejorar mi situación. Al principio pude conseguir trabajo, pero ya no puedo", comenta.

"Me gustaría apelar a los magistrados que tengan sensibilidad en nuestro caso. Muchos compañeros no podemos esperarnos a que esto se posponga".

Su caso es paradigmático. A él le gustaría que Carlos Aguilera hubiera pensado bien en lo que hizo, por que todos ellos y sus familias dependían de ese salario.  

Finalmente, José Rosario Villegas, de 62 años, comparte su experiencia. El manejaba recursos para apoyar a micro empresas y generar autoempleo. Por ser mayor, aplicó algunas de las cosas que aprendió para poder ir solventando sus necesidades elementales y de su familia.

"Estamos con la esperanza de que por fin podamos tener una respuesta que sea a favor de la clase trabajadora y que hagan a un lado los intereses que tienen más que ver con el poder y la política".

Al dar la mala noticia a su familia, les causó preocupación, porque había pendientes en el futuro inmediato y lamenta que aunque se pudo tener un arreglo de forma inmediata, no se logró por la naturaleza arrogante y prepotente de quien los despidió, al verlos como mexicanos de segunda.

Son muchas historias. Algunos de los trabajadores fueron directivos de departamentos, o jefes y ahora tienen que recoger cartón y botellas para sobrevivir. Otro más también fue jefe y ahora despacha en una gasolinera.

La vida fue otra desde hace siete años. Están molestos y tristes, se sienten humillados pero lo más importante es que no cejan en su empeño de que la justicia les llegue finalmente.