Esencia religiosa impregna los elementos del tradicional postre

Cada elemento tiene un significado específico.
Gerardo Charles, presbítero del Santuario de San Judas Tadeo.
Gerardo Charles, presbítero del Santuario de San Judas Tadeo. (Raúl Palacios)

Monterrey

Las vísperas del Día de los Reyes Magos son aprovechadas por muchos para organizar convivencias y comer rosca. Aunque rara vez se medita en el significado del tradicional pan, cada elemento e ingrediente que lo conforma tiene una fuerte esencia religiosa.

El sacerdote Gerardo Charles, presbítero del Santuario de San Judas Tadeo en Monterrey, considera que en la actualidad las personas no le dan la suficiente relevancia a la festividad, que es una de las epifanías que celebra la Iglesia católica.

Desde el ate hasta el “monito”, cada elemento tiene un significado específico. Para comenzar, la forma circular de la rosca representa el amor de Dios, que no tiene principio ni fin.

En tanto, el hecho de que la figura que representa al Niño Jesús esté escondida representa la cacería iniciada por el rey Herodes tras el nacimiento.

“Hay varias creencias: una de ellas es que María y José esconden al niño porque huyen a Belén. Cuando uno lo encuentra tiene que hacer fiesta, porque así es cuando nos encontramos con Dios”, afirma.

En tanto, la decoración del pan con higos y ate con colorante puede tener dos interpretaciones.

“Las frutas de arriba, el higo y el ate, y demás, se interpretan de dos maneras: la riqueza del rey Herodes, o bien son las tentaciones que tenemos para no llegar a Jesús, que está escondido en el pan”, explica.

Con todo y estas interpretaciones espirituales, el sacerdote expresa que la festividad debe aprovecharse para estrechar los lazos familiares y de amistad.

“Comer la rosca tendría que ser en familia, es bonito porque nos une, hay un valor en el encontrarnos y convivir. El valor lo podemos multiplicar al acercarnos a Dios”.