Escritor público realiza cartas oficiales y de amor

Francisco Hernández Mesta, detalló que lleva en ese trabajo 30 años, dijo que actualmente las personas continúan sin saber expresarse en un texto simple y expresó que él los ayuda con gusto.
Según el trabajo y por 40 pesos realiza una carta de recomendación comercial o personal.
Según el trabajo y por 40 pesos realiza una carta de recomendación comercial o personal. (Lilia Ovalle )

Francisco I. Madero, Coahuila

Sentado frente a un modesto escritorio y una máquina de escribir estándar, Francisco Hernández Mesta, cuenta que tiene 30 años escribiendo cartas oficiales y de amor para quienes no saben expresarse o incluso leer y escribir.

“Yo me llamó Francisco Hernández Mesta y tengo más de 30 años con el escritorio público. Mi papá trabajó mucho tiempo aquí y posteriormente fue funcionario municipal y ya después me quedé yo con él. Mi papá fue Ricardo Hernández Córdova y fue secretario del ministerio público por décadas”.

Francisco Hernández detalló que actualmente las personas continúan sin saber expresarse siquiera en una carta simple.

“Ellos no saben ni tienen la menor idea de cómo empezar y mucho menos cómo terminar, entonces yo, lo que hago, lo hago con gusto porque me gusta mi trabajo, la prueba está en los años que tengo trabajando”, apuntó el escribidor.

"Se hacen cartas para la pareja, para la novia, para la esposa. Es más. Por ese lado empezamos porque aquí hago de todo: cartas para reconciliar o para enamorar”, expresó Francisco.

Aunque afirmó que su negocio le permite ganarse el sustento, también revela que no deja margen para vivir desahogado o rico toda vez que se trata de un oficio donde se pretende servir a los demás y tener de manera paralela un sustento digno.

A pesar de que su negocio es el último “escritorio público” de la ciudad, dice que aún no existe competencia a pesar de la proliferación de los cafés internet.

“No estamos compitiendo, pero la computadora es una tecnología más avanzada que la máquina de escribir, hay bastantes, pero yo le comento a muchas gentes: la computadora y la máquina son diferentes herramientas de trabajo”.

Como ejemplo dice que la computadora no complementa formatos de cheque, pagarés o letra de cambio, lo que sí logra sus dos máquinas Remington. Y don Francisco va más lejos.

Según el trabajo y por 40 pesos realiza una carta de recomendación comercial o personal. Las cartas de amor también las hace de vez en cuando y no las piden señores de edad sino cualquier hombre enamorado. Más aún los que no saben leer ni escribir.

 “¡Y aún así se les hace caro! Se hacen cartas para la pareja, para la novia, para la esposa. Es más. Por ese lado empezamos porque aquí hago de todo: cartas para reconciliar o para enamorar”, finalizó Francisco.