[Crónica] Escencia de la cocina española llega al FINI

Sobre manteles rojos lucieron sandías decoradas con rosas rojas y flores de Lili, de color rosa y amarillo.
Las sandías con figuras representativas de la cultura española.
Las sandías con figuras representativas de la cultura española. (Arturo González)

Pachuca

El histórico edificio central de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo fue el escenario de la muestra gastronómica de la cocina española, una de las actividades del Festival Internacional de la Imagen (FINI) 2014, en el que este país es el invitado especial.

Al subir las escaleras se comenzaba a escuchar los acordes de la guitarra española que ameniza el lugar y el murmurar de la concurrencia.

El principal atractivo fueron las charolas con bocadillos y pruebas que llevaron los meseros a las varias mesas de exposición de alimentos. Las sandías con figuras representativas de la cultura española y con las letras grabadas de la UAEH, del FINI 2014, impresionó a gran parte de los asistentes que tomaron fotos de este trabajo artístico hecho sobre la cáscara de esta fruta tropical.

Sobre manteles rojos lucieron sandías decoradas con rosas rojas y flores de Lili de color rosa y amarillo, llegaban uno tras otro los platillos llenos de bocadillos que no duraban ni un minuto en su lugar de exposición.

Los bocadillos ostentaban un color atractivo y el aroma de mariscos se regaba en todo el recinto. Unos de ellos consistían en pequeñas brochetas a base chiles morrón de distintos colores y un trozo de marisco aderezado, ingredientes sostenidos por un palillo de madera, ese que se usa para después de comer. Otros bocadillos que llamaron la atención de los asistentes, fueron unas bolitas blancas bañadas con queso philadelphia, trocitos de nuez y algún otro ingrediente secreto, el relleno era una uva, aunque el sabor era algo fuerte para los paladares acostumbrados a la comida mexicana.

Había también servido en vasitos desechables pequeños arroz amarillo con mariscos, mejor conocido como paella. Como parte del banquete de postres, había galletas espolvoreadas con azúcar glas, leche frita, que era una especie de panecillo de leche, muy dulce; y para beber un poco de vino de mesa distribuido en vasos ligeramente más grandes, además de jugos de fruta color rojo con algunos trozos de manzana que acompañaban la bebida dentro de su recipiente.

Todo el pasillo central y el pasaje que rodea el jardín que tiene como centro el símbolo de la UAEH, una garza, estuvo enmarcado con fotografías que, con diferentes temáticas, expresaban algún aspecto relacionado a los niños.

Tres o cuatro fotografías que estaban justo enfrente de la puerta que hace muchos años era el despacho de la rectoría, eran retratos de gitanos quienes han sido víctimas de esclavitud, persecuciones y expulsiones por toda Europa.

Las imágenes que sirvieron para decorar la muestra gastronómica, plasman una aldea cerca de Rumania en la que el automóvil es un vehículo para ricos; los niños y mujeres son mayoría pues los hombres viajan en búsqueda de fortuna y los pequeños tienen muchas responsabilidades, su infancia les es robada para dedicarse a las incesantes tareas de adulto que las necesidades familiares conllevan, en espera de encontrar una joven con quien formar una familia y seguir las huellas de los padres que emigraron.