La equinoterapia, “terapia milagrosa”

Alma Dávila Saldaña lleva 11 años trabajando con esta terapia: "es muy bonito ayudar, pero más lo es cuando se ven los resultados, cuando vemos que el caballo les ayuda a fortalecerse".
"El calor corporal del animal también le ayuda a quien monta, es como un masaje constante".
"El calor corporal del animal también le ayuda a quien monta, es como un masaje constante". (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

A lo largo de dos décadas, la equinoterapia ha sido aplicada en la Comarca Lagunera de manera particular por dueños de cuadras de caballos o ranchos, como una alternativa terapéutica basada en el estímulo de los músculos y las articulaciones del paciente, a través del movimiento tridimensional del caballo.

Así como el contacto con el animal para ayuda a mejorar los niveles cognitivos, comunicativos y de personalidad de la persona aquejada por una enfermedad o una discapacidad.

"Los niños con alguna deficiencia en la pelvis la van relajando, algunos niños vienen duros, como los niños con parálisis cerebral".

Alma Dávila Saldaña lleva 11 años trabajando con esta terapia y durante todo este tiempo ha visto resultados que muchos padres de familia llaman una terapia milagrosa, aunque realmente se trate de una herramienta complementaria en el tratamiento que se da a sus hijos, cuyos cambios les permiten llevar una mejor vida dentro de la familia y su entorno.

Con 11 años trabajando en la equinoterapia, Alma inició en el desaparecido Hípico Las Cuadras, situado por la carretera a San Pedro, Coahuila.

Desafortunadamente, al cumplir un año trabajando le anunciaron que sería vendido el lugar y aunque en ese momento pensó que iba a dejar los caballos, una luz iluminó su camino gracias a una gran amistad, pues recibió la invitación del dueño del Hípico La Cabaña, para hacerse cargo del mismo y ahí pudo continuar con su proyecto.

EL COMIENZO

La idea de dar equinoterapia nació de su trabajo en el Colegio Miguel Ángel, estando rodeada de niños y por circunstancias comenzó a recibir información sobre la terapia con caballos, ahí se dio cuenta que era muy buena alternativa para auxiliar a menores con déficit de atención y niños hiperactivos.

"Pensé que podía aprovechar y me entró la inquietud, así que comencé a asistir a cursos en la ciudad de Querétaro, después me fui metiendo un poco más, me invitaron a Chihuahua un curso impartido por la argentina Victoria Martínez, quien traía el llamado método Tango".

Comenzó a adentrarse en la equinoterapia, a capacitarse y con el paso de los años fue constatando los beneficios, sus resultados y todo lo bueno que traía la equinoterapia a los niños hiperactivos y con déficit de atención, así que decidió enfocarse hacia los pequeños con parálisis cerebral, quería ver resultados primero para luego echar a andar el proyecto.

Después introdujo a la terapia a niños con Síndrome de Down, viendo resultados favorables, así que se fue extendiendo en atención a los niños autistas.

En La Cabaña lleva 10 años, niños van, niños vienen, algunos llevan siete u ocho años acudiendo a las terapias y los resultados son vistos por los propios padres.

LOS PADRES SON LA MEJOR PROMOCIÓN

Alma no vacila al afirmar que la mejor publicidad que tiene este servicio es a través de los padres, eso es lo más importante para ella, porque conforme ven los resultados van recomendando y así es como van llegando más niños con diferentes casos.

"Es increíble, toda mi vida la he ligado a los caballos, ya que inicié en un club hípico del campo militar del XVI Regimiento de Caballería, pero se fue acabando y la misma afición fuimos tratando de construir hípicos".

DEBE HABER PREPARACIÓN

Un punto importante que destaca dentro de todo este tema es la necesidad de contar con personal debidamente capacitado, de lo contrario puede ser algo negativo.

Continúa explicando que al darse cuenta que esto ayuda mucho a los niños con problemas, fue que tomó más en serio este papel y se capacitó.

Advierte que esto es una terapia complementaria y no es algo milagroso, "esto ayuda para más terapias, algunos niños complementan con los caballos sus terapias de lenguaje, del CRIT, pero esto es diferente, porque la terapia se hace sobre el lomo del caballo, el animal es que marca la pauta y el niño que lo monta automáticamente con el andar recibe estimulación".

"Los niños con alguna deficiencia en la pelvis la van relajando, algunos niños vienen duros, como los niños con parálisis cerebral, ellos llegan sueltos, pero el caballo va sensibilizando la pelvis".

"Andar a caballo ayuda además a corregir la postura de cualquier persona y los niños van trabajando sus músculos".

"Nos hemos dado cuenta que esos niños con parálisis llegan a corregir su postura, trabajan el tronco y se mantienen sentados, sin necesidad de tenerlos sujetados, sostienen su cabeza al ejercitar la columna vertebral".

"Es increíble, andar en el lomo del caballo adquiere muchos beneficios, además recibe 110 pulsaciones por minuto, una estimulación muy valiosa".

"No hemos descubierto nada, todo está registrado en la red, en libros y qué mejor que el testimonio de quienes han estado involucrados en la equinoterapia. Hay niños que acuden diariamente a sus sesiones, otros una o dos veces a la semana".

ACTUALIZACIÓN

Advierte lo importante que es para quienes se dedican a dar esta terapia el estar actualizados sobre el tema, por eso recientemente estuvo en La Cabaña la alemana Edith Gross, quien es terapista con amplia experiencia nacional e internacional, imparte cursos por todo el mundo y accedió venir a compartir sus conocimientos sobre el tema.

Es una persona muy preparada que vino a mostrar qué músculos se deben estimular según la enfermedad del niño para que tengan un desarrollo más dinámico de sus extremidades inferiores.

"Hemos visto a niñas que no caminan, a quienes les falta poco para hacerlo, con la terapia a caballo logran andar. Esto no es milagroso, es cuestión de paciencia y estar siempre montados para que trabaje la pelvis".

PERSONAL DE APOYO

En el Hípico La Cabaña trabajan cinco personas que apoyan en las terapias, se trabaja con seis caballos, uno es de apoyo en caso de que alguno no esté dispuesto por cualquier situación.

Es necesario utilizar caballos sanos, que no estén claudicando, porque no sirven para la terapia, por eso se requiere que sea además manso, ya que se trabaja con pelota, aros con pinzas de la ropa para sensibilizar al niño y hace ejercicios para que los pequeños lleguen a las orejas del animal, ya que son importantes los estiramientos.

Hay que estimular a los niños, hacerles atractiva la clase que dura 45 minutos y lo disfruten.

Se atienden actualmente a 25 niños con distintas necesidades, no se reciben más, ya que no es fácil conseguir gente que sepa de caballos, que monte muy bien, ser buen jinete, pues se tiene una enorme responsabilidad.

TRABAJAR CON LOS NIÑOS

Alma dice estar encantada con el sólo hecho de trabajar con los niños, pues aunque trabaja en un colegio no los tiene muy cerca, pero aquí sí, dice que al principio es difícil, porque no se tiene la experiencia, pero se va adquiriendo y luego se puede dar atención a más niños, sean con autismo, con parálisis cerebral, con Síndrome de Down y muchos otros síndromes de los que no había escuchado y apenas se van enteramos cuando llegan con esos problemas.

"Es muy bonito ayudar, pero más lo es cuando se ven los resultados, cuando vemos que el caballo les ayuda a fortalecerse. Los niños con parálisis cerebral y con autismo son quienes nos han acompañado por más tiempo, algunos durante 10 años".

Señala que para los niños con autismo falta todavía mucha información, es un tema que en el presente año ha tenido mucha difusión, "son personas que no sociabilizan, se cierran en ellos y cuando están a caballo se abren, se muestran contentos, juegan, son receptivos, participan en juegos y se ve que lo disfrutan, además entienden y obedecen.

Hay un joven de 16 años que llega corriendo directamente al caballo de su agrado, si está ocupado espera que termine la terapia para escogerlo."

UN CASO

Recuerda que hubo un niño de nombre Jorge que ya no acude a las terapias, con problemas muy marcados, no hablaba, pero comenzó con la equinoterapia a los 10 años con diagnóstico de parálisis cerebral.

Se fue fortaleciendo y sus médicos dieron el visto bueno para que continuara trabajando con caballos, ya que sus avances eran sorprendentes, no caminaba solo y con el paso del tiempo logró caminar sin ayuda.

TERAPIA ACCESIBLE

Alma afirma que las terapias no son caras, pero en ocasiones los padres tienen problemas económicos y dejan de acudir a las terapias.

Algunas personas no pagan, pero quienes tienen la posibilidad de hacerlo lo hacen, lo cual sirve para el mantenimiento del caballo, que es caro, pues requiere de alimento, veterinarios y demás cuidados, además de los cuatro sueldos.

"Yo en ocasiones con gusto meto mi sueldo aquí para cubrir gastos, sobre todo en los meses de mucho frío que alejaron a los niños, pero se debe cumplir con los caballos y el personal. El pago es ver esos resultados que asombran".

"El hípico es propiedad de un amigo a quien conocí hace muchos años en el Campo Militar, a él le gustan mucho los caballos, pero conforme fueron creciendo sus hijos ya no quisieron montar".

"Así que me hizo cargo del lugar, el cual cuenta con un picadero techado con abanicos, con música ambiental, así que siempre está al pendiente de las necesidades para el buen funcionamiento del lugar para mantenerlo con vida."

SE DEBE ATENDER A TODO EL QUE LO REQUIERA

Muy optimista, señala que estamos en tiempos diferentes, en los que las familias ya no esconden a sus hijos especiales, varios lugares que trabajan con ellos, porque es importante mejorar su calidad de vida y que puedan hacer frente a la vida por sí mismos.

"Nos hemos dado cuenta que esos niños con parálisis llegan a corregir su postura, trabajan el tronco y se mantienen sentados, sin necesidad de tenerlos sujetados".

NO CUALQUIERA PUEDE OFRECER EQUINOTERAPIA

En La Laguna hay muchos centros donde se imparte la equinoterapia, en Francisco I. Madero, San Pedro, Matamoros, pero no todos están capacitados para ofrecer el servicio.

"Me da tristeza saber que la gente que la imparte no ha asistido a ningún curso, eso es falta de responsabilidad, porque no es cualquier cosa atender a menores, se requiere de conocimiento, porque hay muchas cosas que se anteponen a la equinoterapia".

"Por ejemplo, a los niños con espina bífida no los podemos subir al caballo, tampoco aquellos que se convulsionen o estén recibiendo algún tipo de tratamiento".

"Da tristeza ver que algunos utilizan la silla charra de montar, lo cual está mal, ya que para que la terapia de resultado debe montarse a pelo para que haya esa conexión, de lo contrario el estímulo no es el mismo, a lo mejor se siente el movimiento, pero ya no se sienten las pulsaciones".

"El calor corporal del animal también le ayuda a quien monta, es como un masaje constante, nosotros sólo utilizamos mantilla por higiene".