"La fidelidad del consumidor se mantiene con calidad"

El ex artillero Guerrero, Jared Borgetti, habló acerca del momento que vive el equipo, y analizó a profundidad cómo los malos resultados en la cancha, afectan al club como una empresa.
Jared Borgetti
Jared Borgetti (Luis Carlos Valdés de León    )

Torreón, Coahuila

La supervivencia de una empresa depende en mucho de mantener a sus clientes con un servicio o producto de calidad, pero de las decisiones tomadas en la dirección de una empresa o del trabajo de una plantilla laboral depende la consolidación de un producto o su salida del mercado.

Para algunos especialistas, contar con condiciones laborales óptimas y existiendo empatía patrón-trabajador, se puede generar un alto rendimiento laboral o la caída del mismo si estas variables no existen, elevando el riesgo de perder la fidelidad del consumidor hacia una marca.

Con respecto al momento que vive la empresa deportiva Santos Laguna, se cuestionó al ex jugador Jared Borgetti, comentarista deportivo, y en su perfil también de empresario, quien asegura que una organización deportiva como el equipo local, corre el riesgo de perder clientes (aficionados), si no se le entrega un producto de calidad.

Santos Laguna es una empresa deportiva ¿se han acostumbrado a los clientes/afición a buenos resultados?

Al principio resulta complicado, pero si después se logra hacer que esta empresa sea considerada de calidad, que da buena imagen, que ofrece los mejores estándares, cualquier situación o contratiempo que pueda pasar y no sea lo que has mostrado, obviamente la gente va a mostrar su inconformidad y dirá que ya se le acostumbró a lo bueno y ahora se tiene que mantener.

Sobre todo porque en relación a donde se estaba antes, en donde se pensaba hacían falta muchas cosas.

"La gente va más cuando el equipo está bien y es donde el gasto que hace, no se nota porque la afición sale contenta."

Ahora se tiene un buen estadio, son mejores condiciones, por lo tanto ahora las exigencias son distintas. 

Todo es más caro y por ende se tiene que exigir más y en este sentido está el Club Santos, con un mejor estadio, moderno, que da comodidad a los aficionados, es competitivo.

Es un buen equipo y la gente del Santos saben donde están parados. Quizás aquí se tenga de desligar un poco el ser un club deportivo no es lo mismo que una empresa.

¿En qué sentido desligaría el ser un club deportivo del ser una empresa?

En una empresa sabes qué está fallando y se cambian los malos elementos y todo vuelve a funcionar.

Si es una maquinaria, se cambia la pieza dañada y se retoma el funcionamiento, pero acá no, esto es un club donde las partes son los jugadores, que tienen que engranar y hacen que se tenga un buen funcionamiento.

Pero también va involucrado que las personas no te aseguran algo, se tiene la calidad, se ha demostrado, pero esto también tiene sus inconvenientes.

Quizás no haya un buen equipo o una muy buena combinación entre jugadores, esto es parte del engranaje en donde puede haber una baja de juego, una lesión, una caída en el entendimiento del sistema que quiera el técnico, todo esto puede suscitar que no se concreten los planes y contra estos inconvenientes tiene que luchar el equipo.

Si se cambia un jugador y se suple por otro, no significa que vaya a mejorar la situación.

Una empresa cualquiera tiene sus operaciones, sus trabajadores y directivos, pero si la empresa no produce lo planeado y no hay los buenos resultados, ¿se ve la responsabilidad del trabajador, pero también de quien dirige la empresa?

Claro que si, también se considera, porque puede ser una mala decisión de un refuerzo que haya llegado, quizás no era el indicado, no significa que el equipo sea malo, ni tampoco el directivo o el técnico, porque un técnico no se vuelve malo de la noche a la mañana, se puede equivocar en alineaciones, porque ese riesgo se corre.

Lo que normalmente sucedería es que al término del torneo, volvemos a reajustar al equipo, cambiando las cosas que hicieron mal y se prepara el camino para el siguiente torneo, hay que aceptar en donde se ha equivocado, y reconocer que no era lo que se esperaba de una decisión.

¿Qué hay que hacer cuando no se le da un producto de buena calidad al consumidor?

"Ahora se tiene un buen estadio, son mejores condiciones, por lo tanto ahora las exigencias son distintas."

Es muy raro cuando se hacen cambios sobre la marcha y funciona todo, ha sucedido pero también ha sucedido lo contrario o no ha habido cambios. Generalmente se espera hasta el término del torneo.

El aficionado debe mantener la calma también, porque no es posible que por tres resultados malos ya vas a pedir que te cambien las cosas, porque obviamente el club tiene que ver lo que se va a perder, no se pueden dar los cambios por gustos, hay que ver en que posición está.

El que es seguidor fiel del club, ¿lo va a ser aún y los resultados?

Tiene que saber que cabe la posibilidad de que te vaya bien, no siempre las cosas van a salir bien.

Hay que considerar que el rival o la competencia pueden ser mejor, y no significa que uno esté mal.

Santos como cualquier empresa, puede perder seguidores y si le sumamos que al aficionado (cliente), le cuesta más de lo que le costaba antes...

Mucha gente se pregunta, ¿para qué ir a ver a un equipo si sigue perdiendo y perdiendo y a él le cuesta mucho? ¿para qué pagar por ver a un equipo que pierde y además voy a salir de malas del estadio?

La gente va más cuando el equipo está bien y es donde el gasto que hace, no se nota porque la afición sale contenta.

¿Se está notando esta baja en los consumidores?

Si se está notando, se entiende que los últimos resultados no han sido los mejores, pero también es cierto y la gente tiene que entender que ni la directiva, ni el técnico ni lo jugadores desean que les vayan mal, no se pierde por gusto.

Está bien que la gente muestre su queja y se haga sentir. Hay que darle su momento al técnico, no ha hecho mal las cosas, lo ha hecho bien, pero hay veces en que se destacan más los resultados malos, pero si ponemos en una balanza, Santos nos ha dado más momentos buenos, y es lo que se tiene que valorar.