“Ahorita vengo, voy con la Timbiriches”

Se fue uno de los editores más queridos de La Opinión, Enrique Jaramillo, falleció en esta ciudad el sábado 16, fue velado en la Funeraria González,luego de una misa en San Felipe.
Enrique Jaramillo, Q.E.P.D.
Enrique Jaramillo, Q.E.P.D. (Especial)

Torreón, Coahuila

Dijo tranquilo como siempre: "Ahorita vengo, voy con la Timbiriches" y ya no lo volvieron a ver. Hace un mes se reunió con sus ex compañeros de La Opinión en un restaurante local y prometió volver a la siguiente tertulia, pero Enrique Jaramillo, editor de La Opinión desde los años setenta hasta hace unos años, en que le tocó abrir la oficina de La Opinión en Monclova, Coahuila, falleció.

Fue compañero de Aquiles Escobedo López, Juan Antonio Martínez Barrios, Juan Ramón Alba y más recientemente de Sergio Enrique Guajardo Adame con quienes entabló gran amistad.

También lo recuerdan con estimación Bertha Alicia Ochoa, Julián Parra, Isidro García, Fernando y Luis Alatorre y su compadre Cuauhtémoc Torres con quienes compartió sus galletas habaneras y café antes de trabajar en sus últimos años con René de la Torre e Irma Bolívar en un semanario local.

Enrique Jaramillo fue editor de La Opinión desde los años setenta hasta hace unos años.

Jaramillo falleció en esta ciudad el sábado 16, fue velado en la Funeraria González de la calle Once y luego de una misa en San Felipe, de la Ampliación Los Ángeles, sus restos fueron incinerados el mismo sábado al anochecer.

Aquiles Escobedo recuerda las jornadas de madrugada para hacer La Opinión de la Tarde, que era conocido como "El Topolino", dijo "entrábamos a las 3 de la mañana y como a las 11 ya teníamos todo hecho, ya después venían algunas bromas".

Guillermo Solís fue editor de fotografía en La Opinión y compartió el trabajo con "Jaras" como le decían de cariño al editor "que tenía muy clara la información que manejaba en cada página, él y el señor Heriberto Domínguez hacían muy buena mancuerna" y añadió "no permitía distracciones de su trabajo y ya luego podría venir alguna broma, pero era muy profesional como editor y se relajaba caminando mucho por todo el centro de la ciudad, antes de tomar el autobús a su casa".

Sergio Guajardo y Enrique Jaramillo fueron compañeros en La Opinión, el reportero dijo "fuimos los últimos editores de Comarca y me tocó vivir con él muchos detalles, siempre fue muy serio y al mismo tiempo un buen amigo".

Fernando Alatorre lo recuerda "como un buen amigo, fue mi primer maestro en la mesa de redacción de Noticias, el me enseñó a esquemar en 1975 y luego nos encontramos en La Opinión, Enrique era primo de Velia Margarita y Dora Luz Guerrero, él hizo escuela en La Opinión, luego nos volvimos a ver en otros trabajos. Lamento mucho su partida".

"Era muy bueno para cabecear las notas, certero, sin dudas, rápido..."

Jaramillo trabajó un tiempo en Monclova, Coahuila, luego regresó a La Laguna y siguió trabajando, más tarde se agravó su enfermedad, pero no perdió su optimismo ni su deseo de seguir trabajando, de ver a sus amigos, de platicar con su estilo conciso, directo.

Muchos periodistas aprendieron de su estilo de trabajo, "era muy bueno para cabecear las notas, certero, sin dudas, rápido..." dijeron sus ex compañeros consultados que también recuerdan que "casi nunca preguntaba a los reporteros o a sus jefes, recibía las notas, las páginas y a lo suyo" y todavía, ya enfermo, mantuvo su espíritu de periodista y el instinto de editor que lo caracterizó siempre.

Fue vecino de la misma colonia del recientemente fallecido Jorge Rosel y de Áquiles Pámanes, dos de sus ex compañeros en La Opinión, se le veía caminando por el centro de la ciudad, cuando salía tarde de la redacción caminaba con apuro para ir a su casa "le gustaba mucho esa rutina de hacer ejercicio".

En la redacción de Milenio todavía se usa la expresión de Enrique Jaramillo "¿yaaaa? Cuando alguien termina su jornada y se retira. Misma expresión que utilizó Guillermo Solís al llegar el sábado por la tarde a la funeraria y ya no encontrar ahí a su amigo de tantos años ¿yaaa? y preguntó luego "¿se fue a callejonear?".