El cáncer, una 
enfermedad 
demasiado cara

Gabriel es trabajador de la Universidad Autónoma de Coahuila, está ya conectado a un respirador artificial. Tiene cáncer de estómago. Pesa 35 kilos, de los 75 que tenía no hace mucho. 
Prácticamente cada día, la vida de Gabriel se escapa entre las manos de los médicos del hospital.
Prácticamente cada día, la vida de Gabriel se escapa entre las manos de los médicos del hospital. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

La esposa de Gabriel deletrea cada letra del alfabeto hasta que él le dice que esa es la correcta y ella apunta en un papel. Poco a poco forma una frase corta pero demoledora: "¿Cómo vamos a pagar?"

Informa su esposa Eva, que le dio cáncer de colon hace 13 años, pero fue operado y además, fue detectado a tiempo.

Tardó 13 días en salir de su cirugía y todo estuvo muy bien. Ahora tiene 48 años y languidece a causa de esta enfermedad que es devastadora en todos los sentidos.

A la fecha, según Eva, llevarán un gasto de alrededor de 500 mil pesos, que Dios sabe de dónde han ido sacando. Además tienen un fuerte adeudo con la Clínica.

Ellos son trabajadores de la Universidad Autónoma de Coahuila. Tienen la prestación del servicio médico de la Clínica del Magisterio, pero es un servicio que tienen que pagar.

Les hacen descuentos, pero sí hay una carga económica que deben solventar. Como detalle adicional, el Sindicato de la UAdeC no permite que el trabajador se mueva a otra clínica más barata, o al IMSS, del que Eva es derechohabiente, ya que si lo hace, dejan de hacerle válidas las incapacidades.

"Nos dimos cuenta el año pasado de que al parecer la enfermedad volvía. Le dijeron que tenía colitis, y no salían de ahí los médicos. Le crecía el estómago como si fuera a tener un bebé. El se sentía muy mal", dijo.

El médico les preguntó que cuál era su sugerencia y pidieron hospitalización. Lo vio un cirujano que es el que aún lo atiende, y a pesar de que le hicieron una tomografía, y una prueba de cáncer, no se detectó, sino hasta que lo metieron a cirugía.

Ahí vieron que el cáncer estaba encapsulado atrás de un intestino, contaminado, muy mal. Lo limpiaron y aspiraron, pero ya prácticamente, Gabriel no podía con su enfermedad.

El primer pago que hicieron fue de alrededor de 350 mil pesos en la cuenta sólo de lo administrativo del hospital. En farmacia y medicamentos, más de 64 mil pesos.

Lo han operado varias veces. Se le han cortado trozos del intestino, pues esta parte de su cuerpo se ha dañado sobre manera por la enfermedad.

Le hicieron colostomía e ileostomía. Le colocaron aparatos de drenaje y se fue a casa en septiembre de 2014. Pero volvieron para ya no salir. Perdió peso porque todos los alimentos que ingería, salían por sus fuentes de drenaje.

"Es mucho sufrimiento para él tener estas bolsas conectadas", les dijo el médico. Lo reconectaron. Pero el enfermo sigue en terapia intensiva.

Su operación más reciente fue el 26 de enero de este año. "En una semana, de puro hospital, fueron 86 mil pesos. De farmacia serán más de 100 mil. Lo están invadiendo de mucho medicamento para poderlo atender".

Las cifras se convierten en estratosféricas. Bailan en la cabeza de quien piensa en esto, de Eva, de su esposo que está en una cama de hospital.

Gabriel sigue recibiendo un salario. Pero se le descuenta vía nómina parte del adeudo con el hospital. Su sueldo llega por un monto de alrededor de 800 pesos a la catorcena.

Lo bueno es que Eva sigue ganando su salario íntegro, aún cuando cuenta con un permiso para poder brindarle atención a su esposo.

De cualquier modo, no es mucho dinero lo que juntos ganan. Fue suficiente siempre sin la enfermedad de él, pero así no hay modo en el que puedan sobrellevar esta carga.

Es importante señalar, que el descuento del que son acreedores por parte de la Clínica del Magisterio no es global.

Es parcial y en diferentes rubros: en cirugías es un porcentaje, en material de curación otro, en medicamento algo diferente. Pero todo se paga.

"No es justo. Si somos derechohabientes, es muchísimo dinero". El adeudo puede rondar los 300 mil pesos, o aún más.

Han ido pagando con préstamos de los hermanos de Eva. Estudiantes de la UAdeC han brindado un apoyo primordial donando sangre.

Cada donador por cierto, les cuesta cerca de 800 pesos para el proceso de transfusión. Necesita mucha sangre porque pierde a diario mucho de esta vital sustancia.

A diario, son tres bolsas de plasma, cada ocho horas. Llevan hasta ahora 44 donadores, y no va incluido en la cuenta.

"El sabe que está enfermo, que es cáncer por segunda vez, está maquinando cómo le vamos a hacer, me pregunta que cómo le estoy haciendo para pagar, dice que es mucho, que qué vamos a hacer", y en este punto, la voz de ella se quiebra. "No sé, pero de alguna forma lo vamos a lograr".

Otro problema: ellos cuentan con un seguro por parte de la compañía Met Life, que a la fecha no les han hecho efectivo. Entre otras cosas, les dicen que ellos ya sabían que estaba enfermo, y peor aún, que Gabriel no está enfermo.

No quieren seguir insistiendo. Prácticamente cada día, la vida de Gabriel se escapa entre las manos de los médicos del hospital. De alguna manera, Eva se ve resignada, pero no pierde la fe.

"Es muy pesado tenerlo aquí en el hospital. Lo moral, lo demás lo solventamos. Pero lo económico es lo que más nos afecta, y más con nuestros sueldos tan bajos", señaló.

Hace falta dinero para poder enfrentar la enfermedad de este trabajador. Se invita al corazón solidario de La Laguna a apoyar con lo que puedan, desde 10, 50 pesos, a la cuenta número 00768912726 en Banorte, a nombre de Evangelina Hernández Lira.