Espina bífida: lo que puede evitar el ácido fólico

Ángel de Jesús nació condenado, pues hace 29 años llegó al mundo con mielomeningocele. Sus padres dieron todo por cuidarlo y compraten la historia del calvario que vivieron.
Don Mercedes García, padre de Ángel de Jesús.
Don Mercedes García, padre de Ángel de Jesús. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Ángel de Jesús tenía todo perdido cuando nació hace 29 años, con una condición llamada mielomeningocele (espina bífida).

Su padre, don Mercedes García de 68 años, platica como fue su vida y como él y su familia estuvieron desde el primer día, dando todo para que la calidad de vida de Ángel de Jesús fuera buena.

"Terminó su primaria y estaba guapísimo mi hijo, sin embargo todo se terminó en 2009. El falleció el día 29. Ya hace 6 años y terminó con el aspecto de un viejito".

La enfermedad también conocida como espina bífida, le causó al niño otras enfermedades, y desde el nacimiento, fue visitar hospitales a cada día, pero tuvo mejorías positivas.

La enfermedad de Ángel de Jesús pudo haberse evitado, ya que cuando la señora Rosa Emma Castruita que ahora tiene 59 años, se embarazó, desconocían la importancia del ácido fólico.

El menor tuvo insuficiencia renal, hasta que ya era adolescente se les dijo que tenían que sondearlo al respecto y comenzaron. Al final, el joven tenía una bacteria que acabó con su vida.

Eran una familia próspera. Tenían dos tiendas y ambas se acabaron con la atención que prodigaron a Ángel de Jesús que por fortuna reaccionaba siempre bien y tenía buena esperanza en la vida, acogido bajo la fe, junto a su familia.

Antes de que naciera Ángel de Jesús, don Mercedes y Rosa tuvieron a sus hijos Gerardo y Lupita que nacieron perfectamente sanos, quienes ya formaron su propia familia y que también vivieron esta situación.

Decidieron a los 9 años de Lupita, tener a otro hijo, con ilusión. Don Mercedes piensa que algo tuvo que ver que de joven le dio mucho vuelo a la hilacha y que esto pudo haber causado lo de su amado hijo. Ese vuelo de la hilacha, era fumar en exceso.

Sin embargo, lo más grave en dado caso respecto a su hijo, es la ausencia del ácido fólico. En el camino que les tocó recorrer a ellos, se encontraron con ángeles que también les echaron la mano, al final de la vida de Ángel de Jesús, fue el personal del ISSSTE quien les apoyó.

"Mi esposa está bien, está contenta, ella hizo una labor muy grande, por que cuando nació, ella lo entregó. Eran diez enfermedades diferentes, difíciles, incurables. Mi hijo venía preparado", señaló don Mercedes.

"Cada tratamiento tenía un costo que rondaba los 30 mil pesos al mes, o mucho más. Todo fue solucionado con la ayuda de Dios".


La enseñanza que les dejó a todos en la familia, fue la de amar a los demás. Otra es que hay que ser más humildes, a aprender a tener fe en las cosas, y que hay un Dios atento a nuestra vida.

"Nosotros no somos nada y él es todo. La experiencia que tuvimos no queremos que la tenga nadie, pero nos consideramos benditos por Dios porque pasamos la prueba, a pesar del llanto y el dolor. Valió la pena. Si volviera a mandárnoslo, lo volveríamos a recibir. Sabemos que está en un buen lugar ahora".

Muestra las fotos de su familia con orgullo y con tristeza por que en sus ojos asoman las lágrimas inevitables. Su deseo al compartir su experiencia, es que esto no vuelva a pasarle a nadie.