CRÓNICA | POR ALICIA SÁNCHEZ (@YANMARCESIBLE)

Endulzan vuelo

Pilotos alegran la mañana a pequeños que los reciben

Fuera de programa, se ha vuelto una tradición que los tripulantes de los globos a su descenso tengan esa cortesía con niños vecinos del Parque.

Como muchos pilotos son extranjeros, los niños han aprendido a pedirles dulces con las palabras “¡candy, candy, candy!”
Como muchos pilotos son extranjeros, los niños han aprendido a pedirles dulces con las palabras “¡candy, candy, candy!” (Arturo Andrade)

León, GTO.

Apenas las canastillas tocan el suelo, pequeños pies corren hacia ellas entre la maleza de medio metro de altura.

Se dirigen a los pilotos de los globos aerostáticos. "¿Me da un dulce, oiga?", preguntan.

Son niños que viven en las colonias cercanas al Parque Metropolitano: Valle Hermoso, Rivera de la Presa, Lomas de la Presa, El Palote y Echeveste, entre otras.

No importa si hay espinas o caca de caballos; los niños de estas colonias saben muy bien andar por estos caminos.

Ni siquiera ingresaron al Parque Metropolitano para ver volar los globos, pero se levantaron muy temprano para no perdérselos.

Desde la canastilla, rebotando en un baldío enorme, se aprecian las pequeñas siluetas corriendo. Como si fuera una tradición, los niños acuden a pedir dulces a los pilotos cuando aterrizan sus globos.

Todavía la tripulación no llega, pero los niños ya están "cazando" a los enormes globos. Cuando la por fin llega, todos sonríen. El vuelo ha sido exitoso.

"¿Nos va a dar dulces?", preguntan dos niñas de no más de un metro de estatura. "The candies are in the truck", (los dulces están en la camioneta) responde el piloto.

Entonces él y su hijo, que forma parte de la tripulación, dejan de doblar el enorme globo y se dirigen a la camioneta.

Vuelven con dulces en las manos, que luego repartirán en las pequeñas manos de los niños.

En los caminos de la zona norte de León, allá donde muchas calles son polvosas y poco a poco se van haciendo menos las casas, es el lugar desde donde muchos niños contemplaron los más de 200 globos aerostáticos en el primer día del Festival Internacional del Globo.

En toda la zona norte, cerca del Parque Metropolitano de León, circulan las camionetas, algunas persiguiendo a los globos y otras, ya de vuelta, con su globo guardado.

En las esquinas de las calles que dan al parque, los niños permanecen. El sol empieza ya a calentar el día pero ellos permanecen ahí, emocionados.

A todas las camionetas que pasan, los niños les gritan: "¡Candy, candy, candy!".

Y esto obliga a la tripulación a detener el vehículo y hacer felices a los pequeñitos, con la repartición de dulces.

"Candy es dulce en inglés, por eso les decimos así, porque no son de aquí los pilotos", explica una niña.

-"¿Fuiste hoy a la escuela?"

-"¡No, no fuimos! Porque vinimos a ver los globos", dice.