Elvira Arellano desafía a Obama y se entrega a autoridades de EU

La activista mexicana formó parte del cuarto y último grupo del movimiento "Bring Them Home", con el cual piden asilo o permisos humanitarios para regresar a Estados Unidos

Tijuana

Acompañada de sus dos hijos, la activista mexicana Elvira Arellano se entregó este martes a las autoridades federales, para solicitarles un permiso humanitario que le dé la oportunidad regresar al país del que fue deportada en 2007.

Arellano formó parte del cuarto y último grupo del movimiento "Bring Them Home", dentro del cual, cerca de 150 personas llegaron a la garita de Otay Mesa para solicitar asilo político o visas humanitarias para ingresar a Estados Unidos.

La defensora de los derechos humanos se dijo dispuesta a arriesgar su libertad, en un acto desafiante al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para mandar un mensaje sobre la necesidad urgente de aprobar una reforma migratoria y frenar las deportaciones que separan familias.

"La decisión que yo tomé fue para mandar un mensaje al presidente Obama, de que él tiene que cumplir con la promesa a las familias, que estas familias han tenido esperanza en él como presidente", dijo.

El caso de Elvira Arellano dio la vuelta al mundo, cuando en 2006 la inmigrante mexicana -que tenía una orden de deportación- buscó refugio en una iglesia de Chicago, por el miedo de separarse de su hijo, quien es ciudadano norteamericano.

En el mismo año, la revista Time la nombró "Persona del Año", al recalcar que con su lucha, se convirtió en bandera del movimiento en búsqueda de una reforma migratoria.

Su hijo Saúl, ahora de quince años, pide una oportunidad para regresar a Estados Unidos, país del que tuvo que salir para acompañar a su madre que fue deportada en 2007.

"Han sido difíciles porque he estado fuera de mi país de origen. Hice mi vida en México, pero ahorita queremos regresar a Estados Unidos porque es mi país y merezco vivir ahí. Quiero que Obama se sensibilice y nos dé una reforma migratoria", expresó.

Junto a la activista, otras 20 personas se entregaron este martes en San Diego, California, para pedir asilo político o visas humanitarias para regresar a Estados Unidos y huir de la violencia que aqueja a sus ciudades de origen.

Alex Aldana, integrante de la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA), señaló que con este movimiento se sensibilizó a la comunidad sobre este tema, además que dio voz a personas que han sido deportadas, cuyos derechos no se han incluido en el debate por una reforma migratoria.

"Estamos empezando una diferente narrativa, que los dos millones de personas deportadas merecen un derecho justo para regresar a casa. La reforma migratoria no se está enfocando en nosotros, nosotros tenemos nuestra propia voz y vamos a hacer lo imposible para regresar a casa", aseguró.