Adoran al Señor de Mapimí en Jimulco 4 mil 500 feligreses

Ejidos como La Ventana, Juan Eugenio, Jalisco, La Trinidad y San José de Zaragoza participaron en este peregrinaje de fe heredada con 90 carretas, otros en camiones y a pie.

Torreón, Coahuila

La celebración del Señor de Mapimí en la Flor de Jimulco reunió a más de 4 mil 500 feligreses que acudieron de todas partes de la Comarca Lagunera.

Ejidos como La Ventana, Juan Eugenio, Jalisco, La Trinidad y San José de Zaragoza participaron en este peregrinaje de fe heredada con 90 carretas que partieron desde sus comunidades antes de que saliera el sol, para llegar a Jimulco en punto de las diez de la mañana.

La fila de las carretas tiradas por caballos o mulas se veía al acercarse a la comunidad, los peregrinos fueron acompañados por la mayoría de sus familiares.

De tal forma que cada carreta mínimo traía en su interior a 5 ocupantes, la mayoría estaban arregladas con flores y en los costados llevaban el nombre de las familias.

"El Señor de Mapimí se ha venerado en Jimulco desde hace 300 años, cuenta la leyenda que unos feligreses llevaban la imagen a Parras de la Fuente para protegerla, se quedó en la comunidad de Jimulquillo resguardada para evitar su destrucción, luego fue llevada a Cuencamé y ya no pudieron salir con la imagen del templo", recordó el Obispo de Torreón.

Al llegar a la Flor de Jimulco subieron hasta el Santuario del Señor de Mapimí, una cuesta pronunciada de camino de terracería.

Pero ni los más de treinta grados impidieron que los peregrinos unos en camiones, a pie o los danzantes detuvieran su paso.

A la una de la tarde, el Obispo José Guadalupe Galván encabezó la misa en la explanada del Santuario y al terminar bendijo agua y listones para las personas que se acercaron a adorar la réplica del Señor de Mapimí.

Además se develó una placa conmemorativa de los 300 años de fe heredada y donde oficialmente se nombraba por la Diócesis de Torreón, el Santuario del Señor de Mapimí en la Flor de Jimulco.

Al término de la misa, las personas de la Flor de Jimulco ofrecieron a todos los peregrinos de comer, con la tradicional reliquia lagunera con el asado y siete sopas.

Así cumplieron con el mandato de darle de comer al hambriento, además en muchos de los casos la tradición de ofrecer reliquia viene de generaciones atrás.

La demostración de las 12 danzas no se hizo esperar y en la explanada del Santuario retumbaban los tambores, los matachines hacían gala de sus destrezas dancísticas, luciendo sus mejores galas y vistosos plumajes.

Según reportes de Protección Civil a pesar del intenso calor, el saldo fue blanco, se reportaron incidentes menores, casos de insolación, golpes de calor y una persona que fue golpeada en la pierna por un caballo, sin que esto ameritara su traslado a un hospital.