CRÓNICA | POR JAVIER JUÁREZ

Ecovía… un viaje de locura

Tienen estreno estilo “sardina”

Con un recorrido lleno de contratiempos, sobrecupo y mucha expectación, pasajeros tienen su primera experiencia con el sistema de transporte BRT, aplicado por primera vez en Nuevo León.

Monterrey

Eran las 12:15 y la estación Cardiología de la Ecovía aún permanecía cerrada. En el interior de las incompletas instalaciones se encontraba solamente un vigilante, mientras que unas 30 personas, la mayoría de la tercera edad, aguardaban platicando, como si estuvieran en espera de su turno para la consulta en alguna de clínica del IMSS.

A las 12:20, el vigilante abre la puerta de acceso y sonriendo invita a pasar a todos los usuarios.

“Ya viene, ya viene, pásenle, aquí párense, ya viene el camión”, y seis minutos después pasó.

La gente que iba con dirección a Lincoln se arremolinaba en la puerta, pero… ¡oh sorpresa!, venían repartiendo al personal que daría información de la Ecovía.

Dos minutos después hace su arribo otra unidad con dirección a Valle Soleado, y el mismo procedimiento: la gente se arremolinaba en la entrada, como si nunca más fuera a pasar otra unidad. Sin embargo…otra sorpresa: la unidad venía repleta y no cabía ni una persona más.

“No se preocupen, ahorita viene la otra, se supone que entre tres y cinco minutos, pero es una prueba, ya vendrá otro”, dice un empleado.

Y mientras, a la estación seguía llegando gente que tuvo que esperar unos 12 minutos para que pasara otra unidad. Finalmente ésta llega, y las personas, emocionadas, se reunieron en la primera puerta de la estación; la idea era entrar a como diera lugar.

El camión venía lleno, pero, a empujones, lograron meterse. Ya adentro, el problema es que no cerraban puertas, que es otro de los obstáculos a sortear porque se abren hacia adentro, y como ya nadie se quería bajar, los mismos pasajeros se coordinaron y arrejuntándose lograron cerrar las puertas.

No obstante, el “arrejuntamiento” vendría  en la siguiente estación para que abriera la puerta, pues bajaron tres personas, pero querían subir diez más.

Fue en ese momento donde empezaron los gritos y las rechiflas. Ya no cabía nadie, pero aún así se logran meter cinco personas, sólo que como la puerta no cierra, se tuvieron que bajar dos.

En la estación Rangel Frías, el camión casi choca, pues el conductor de una camioneta se atravesó por el carril de Ecovía para entrar a una empacadora, y esto provocó que el operador frenara de manera brusca.

Después, la unidad “se atoró” porque los automovilistas invadieron el carril de  Ecovía, porque iban a dar vuelta para tomar la avenida Rangel Frías.

Posteriormente, en las siguientes estaciones se detuvo, pero como no hubo gente que bajara, los usuarios que estaban en esas centrales optaron por esperar la siguiente unidad.

Al llegar a la estación Mitras, que será la de transferencia con el Metro, los pasajeros se toparon con la cimbra de lo que serán las escaleras que permitirá a las personas subir a la estación.

En este lugar había usuarios que pretendían abordar el Ecovía, pero como estaban parados en la banqueta del lado derecho, no pudieron hacerlo, porque la entrada al autobús es por el lado izquierdo, aunque como quiera ya no cabían.

Después, al llegar a la avenida Ruiz Cortines, sortearon otro obstáculo: el semáforo que no estaba sincronizado con el de la Ecovía; después siguió la estación Celulosa, la cual no estaba abierta, y al llegar a la 20 de Noviembre los pasajeros fueron sorprendidos por unos 10 mimos que hicieron la pantomima de querer entrar, pero que ya no cabían, arrancando la risa de los pasajeros, quienes, a pesar de que el aire acondicionado estaba a su máxima capacidad, ya venían acalorados.

Finalmente, a la llegada de la estación Asarco, el flamante autobús, que venía repleto, se detuvo, pero la sorpresa ahora fue que las puertas eléctricas no se abrieron y la unidad se tuvo que detener afuera de la caseta para que bajara el pasaje.

Fueron 34 minutos los que duró este paseo de prueba de la Ecovía desde la estación Cardiología, ubicada en la avenida Lincoln frente al Hospital de Especialidades número 34, hasta la estación Asarco, instalada en avenida Ruiz Cortines y Guerrero.


La gente que iba con dirección a Lincoln se arremolinaba en la puerta, pero… ¡oh sorpresa!, venían repartiendo al personal que daría información de la Ecovía.