CRÓNICA | POR LUIS CARLOS VALDÉS DE LEÓN

Distrito Colón: la vida transcurre entre música, vinos y somníferos

La vida nocturna del sector ha causado conflictos entre los habitantes del área, quienes desean una vida tranquila. Consideran que son demasiados bares y los clientes no respetan espacios de estacionamiento.

Torreón, Coahuila

Es viernes y la luz del día comienza a disminuir en Torreón. La noche para Antonio es de tranquilidad y relajación, cierra los ojos y su cuerpo descansa pero su mente viaja, el éxtasis de la ansiedad cae en su nivel más bajo y ya su entorno no le quita el sueño.

En el mismo sector donde habita Antonio, la cerveza está fría y las botellas listas. Las luces y la música de los bares son signo de que la fiesta ha comenzado.

Los vecinos con más de 20 años de vivir en ese sector, nadie les pidió permiso para instalar bares junto a sus hogares.

Hermosas mujeres y jóvenes galanes van y vienen por las calles en una carrera por iniciar el desfogue de fin de semana en los bares más cosmopolita de la ciudad.

Antonio vive en la calle Leandro Valle en la zona de Distrito Colón en el centro de la ciudad de Torreón.

Contrario a lo que señalan la gran mayoría de los vecinos, los altos niveles del volumen en la música de los bares cercanos no le quitan el sueño ni la oportunidad para descansar.

Es cierto. Sin embargo el privilegio de conciliar el sueño es porque a decir de Carmelina, su esposa, le tiene que dar somníferos para que a sus 83 años logre descansar en la cama de hospital en la que desde hace cuatro años está postrado por un problema en la columna.

“Yo soy la que no puedo dormir”, señala Carmelina, mientras acomoda la sábana sobre el cuerpo frágil de su marido.

“Empiezan a cantar, risas, música, aplausos, se escucha que traen la fiesta, sobre todo en fin de semana, yo soy la que no puede dormir”, insiste.

Por su postración, Antonio padece ya del riñón y le tiene que realizar hemodiálisis de manera continua.

En opinión de Carmelina se tiene que disminuir la cantidad de bares que se han abierto en esta zona, lo que no les permite tener una vida tranquila dentro de sus hogares.

Son pasadas las diez de la noche. Los jóvenes con sus mejores atuendos y aromáticos perfumes, brindan, bailan, cantan al calor del tintos, whisky, tequila y cervezas. Pero para Juan Alberto Ramírez, residente de la calle Donato Guerra, no hay nada qué festejar.

El ruido no le causa tanto problema. Pero los visitantes asiduos a los sofisticados bares del Distrito Colón ven en cualquier espacio, una oportunidad para estacionar sus vehículos sin importar el respeto a sus cocheras y áreas reservadas de estacionamiento.

“Ya la situación se ha vuelto muy problemática, por cuestiones de trabajo tengo que entrar y salir en cualquier momento, las 24 horas, los 365 días del año.

Se tiene que disminuir la cantidad de bares que se han abierto en esta zona, lo que no les permite tener una vida tranquila dentro de sus hogares.

No respetan los lugares de estacionamiento y es muy incómodo, llegan y se estacionan detrás de mi carro, sobre todo viernes y sábado. No han respetado a las personas que vivimos aquí”, lamenta Juan Alberto Ramírez.

La necesidad de pedir la anuencia vecinal para abrir un negocio con venta de alcohol no es opcional, pero la queja es generalizada, los vecinos coinciden en que se han entregado muchos permisos: la licencia mercantil, licencia de funcionamiento, la licencia de alcoholes.

Pero a ellos, los vecinos, con más de 20 años de vivir en ese sector, nadie les pidió permiso para instalar bares junto a sus hogares.