Disfrutan sus 90 minutos de libertad

El futbol les da una segunda oportunidad a los internos del Cereso de Puente Grande, que encuentran en la cancha un escape de su realidad; sus sueños los impulsan a ser ganadores.
El orgulloso equipo de las Águilas del CRS muestra sus trofeos.
El orgulloso equipo de las Águilas del CRS muestra sus trofeos. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Son las 9:04 horas en el Centro de Readaptación Social de Puente Grande. Es lunes, no hay visitas generales, sólo conyugales. A 400 metros del ingreso, pasando por las áreas comunes, lavandería, talleres y gimnasio, se encuentran 23 internos corriendo alrededor de la cancha de pasto sintético que hasta hace unos años pertenecía al Estadio Omnilife.

El sol cae a plomo. De los 23 futbolistas, sólo 11 portan la camiseta amarilla de juego. Son los titulares. El resto, viste una playera blanca con la leyenda Águilas del CRS. En el terreno de juego hay conos, cinco balones desgastados y un entrenador que no para de dar indicaciones. Es el primer día de la semana y como mandan los cánones del futbol, se trabajará el aspecto físico.

Es la Selección de Futbol del Centro Penitenciario. Son los mejores 23 de los casi 6 mil internos. Desde hace unos años participan en ligas externas de futbol amateur (sólo jugando como locales). Son los actuales bicampeones de la Liga Córdica, categoría libre, y actualmente se han mudado a la Liga de los Animales.

Al tiempo que miles de reclusos trabajan o estudian, ellos calzan zapatos profesionales, como los de Messi o Cristiano. Aún hablan del último triunfo y del gol que recibieron de parte del ‘gordo’, jugador de los Guacamayos.

Durante la próxima hora y media éstos se trasladan a otro sitio. Olvidan por completo sus errores, delitos y sentencias. La sonrisa inunda a cada uno de los 23 seleccionados. Ir detrás del balón los hace recuperar un poco de la libertad perdida.

No se menciona ningún nombre. El Tripa, el Sombra, el Mini, el Niño, el Toki, el Pala, el Chikis y el resto sudan la gota gorda debido a la intensidad de la práctica. Los 23 tienen un sueño en común: remendar el camino, recibir una segunda oportunidad y recuperar el tiempo perdido con sus familias que los esperan afuera.

Lección de vida

Hace más de siete años ingresó al Cereso por robo calificado. En ocho meses saldrá en libertad. Gerardo Mora Lepe, el Pala, goleador del equipo, encontró en el futbol su mejor rehabilitación.

“Me ha dejado mucha enseñanza el futbol y estar aquí, me he superado, ya no soy como era en la calle, el tiempo que llevo me ha hecho reflexionar muchas cosas que estaban mal en mí, trato de superarme para salir bien, que la gente ya no me vea como un drogadicto o ratero”.

No tiene los reflectores del Piojo. No ostenta los títulos de Pep Guardiola o José Mourinho. No gana los millones que Fabio Capello recibe en Rusia. Pero para el entrenador José Carlos Durón, ayudar a que estos 23 internos cumplan su sueño y ver su crecimiento personal, es su mayor satisfacción.

“Es una experiencia muy linda la que me está tocando vivir. Ver cómo les cambia la cara  cuando saltan al campo y cuando los visita su familia es impresionante. Estoy impresionado de la forma en que ven la vida, ellos son conscientes de lo que están pasando, que tienen una sentencia que cumplir, pero a pesar de ello los ves felices y sonrientes, mientras que uno se enoja o preocupa de cualquier cosa”. 

El deporte, su salida

Además del futbol, en el Cereso de Puente Grande se practican deportes como el basquetbol, futbol rápido, frontón, voleibol, tenis, futbol americano y próximamente beisbol

El plantel de Chivas y ex futbolistas como Benjamín Galindo, Reynaldo Navia, Rodrigo Ruiz y Raúl Mariscal han visitado el Cereso; se espera que en las próximas semanas Leones Negros entrene en estas instalaciones

Existe una liga interna de futbol, la cual integran más de 70 equipos divididos en segunda división, primera división y veteranos

Las Águilas del CRS ostentan un bicampeonato en la Liga Córdica, categoría amateur, y actualmente juegan en la Liga de los Animales