ENTREVISTA | POR LUIS CARLOS VALDÉS DE LEÓN

Patricia García Gallegos Maestra con discapacidad visual

Ciega de nacimiento, María Patricia García Gallegos aprendió a ver la vida como un reto y eliminó de su vocabulario la frase "no puedo". Ha vivido como los demás, sin hacerse víctima de su discapacidad.

"Hay que vender calidad, no lástima"

Patricia García Gallegos, maestra con discapacidad visual.
Patricia García Gallegos, maestra con discapacidad visual. (Luis Carlos Valdés de León)

Torreón, Coahuila

María Patricia García Gallegos dice ver la vida de forma positiva, pues sus padres así se lo enseñaron.

Salir a la calle a trabajar y regresar con bien a su casa, le genera el gozo y orgullo similar al que le da a un torero salir triunfante levantado en hombros, tras realizar la faena perfecta.

Mi madre hablaba mucho de la muerte porque sufrió cáncer gástrico desde muy joven. Te van enseñando a que tienen que ser independiente.

Ciega de nacimiento, a consecuencia de la rubéola que le dio a su madre a los tres meses de embarazo, desde niña se le inculcó que la frase "no puedo", tenía que ser inexistente si quería que su discapacidad no fuera notoria.

Hoy vive sola. Es maestra en el DIF Torreón, imparte cursos de braille, tejido, da conferencias, ha recibido reconocimientos.

Betty y Matías son quienes la reciben a su regreso a casa. Son sus perros. Su actitud la transmite con su ejemplo a quienes la conocen: amigos, familiares, compañeros de trabajo, alumnos.

El trato privilegiado por su discapacidad fue inexistente, sus padres la cuidaron pero permitieron las caídas, pues se le enseñó que levantarse era lo mejor para seguir adelante.

Y en ese andar por su vida ¿se ha quedado con ganas de hacer algo?

La verdad que nunca me he quedado con ganas de nada, he hecho lo que cualquier muchacha, simplemente el subirme a la banana en la playa o manejar una moto acuática en Ixtapa, patinar y caerte mil veces.

Yo lo he hecho. La vida ha sido plena para mi, es todo un reto, así la veo.

Le digo a mis alumnos que una persona con discapacidad debe vender calidad, no lástima, así lo veo.

Parece ser una persona muy positiva pero, ¿hay momentos de depresión o impotencia?

Mis papás murieron con un año de diferencia y de la noche a la mañana me quedé sin nadie.

Hubo momentos en que a media noche entraba crisis y me metía a bañar con agua fría, finalmente me decía que no estaba sola y que Dios estaba conmigo.

Hay momentos difíciles cuando no se completa la renta, algún medicamento, uno comete el error de sobregirarse y gastarse lo de la renta.

¿Se me hace que utiliza muy seguido la tarjeta de crédito?

(Suelta una carcajada y reconoce) Sí, si soy una compradora compulsiva, lo confieso, me gustan las cosas de vidrio e igual que todas las mujeres, me gustan los lápices labiales, los maquillajes, la ropa, zapatos.

Intento mantenerme arreglada. Me gusta también cocinar, por ejemplo los sábados que son especiales y tengo visitas de amigos a casa, me gusta hornear, es mi hobby, me gusta convivir, como cualquier persona.

El trato privilegiado por su discapacidad fue inexistente, sus padres la cuidaron pero permitieron las caídas, pues se le enseñó que levantarse era lo mejor para seguir adelante.

Y como cualquier persona ¿también se toma sus alcoholes?

A veces una michelada nada más (sonríe). Pero igual que cualquier persona, también sufro, lloro, me río, me enamoro, me desenamoro.

Uno es normal, hay gente excelente dentro de las personas con discapacidad, no soy única.

Mi madre hablaba mucho de la muerte porque sufrió cáncer gástrico desde muy joven. Te van enseñando a que tienen que ser independiente.

¿Qué espera de la vida?

Hay una poesía que dice que "Gozos que son del alma, también los ciegos los ven". Por lo que digo que la diversión, el amor, la vida diaria, son gozos del alma y son satisfacciones muy grandes que hay que disfrutar.