“Si Dios me lo permite, voy a cruzar”

En los viajes que hizo en tren lo asaltaron 15 veces; lleva mes y medio de recorrido y siete escalas
Marcos Antonio Antúnez.
Marcos Antonio Antúnez. (Ricardo Hernandez)

Reynosa

Son 45 días de camino, siete escalas y 15 asaltos desde que salió de Honduras en su camino a Estados Unidos, específicamente a San Antonio, Texas, donde lo espera un amigo que le ayudará a encontrar trabajo. Se trata de Marcos Antonio Antúnez Carrasco, un joven padre de familia que busca el sueño americano y cruzará el río de manera ilegal; él quiere ganar dinero para darle una mejor vida a su hija de dos años.A pesar de los exhortos por parte de las autoridades fronterizas para que se abstengan de cruzar el río Bravo, aún existen personas que buscan ingresar a la unión americana de manera ilegal.

Es el caso de Marcos Antonio Antúnez Carrasco, de 24 años de edad, quien es originario de Honduras y por la pobreza que prevale en su país natal busca la superación personal en Estados Unidos.“Si Dios me lo permite me voy a cruzar; yo digo que sí me paso el río, solo estoy esperando juntar un dinero para cruzarme, allá del otro lado tengo un amigo que me va a ayudar para trabajar.El aspirante de espalda mojada comentó que en su trayecto desde que salió de su país hasta llegar a Nuevo Laredo, una de las ciudades fronterizas favoritas de los migrantes esto por su cercanía con Estados Unidos y el interior del país, fue una travesía bastante larga.“Tengo 45 días de venir en camino, voy para San Antonio, Texas.

En el trayecto llegué a Guatemala, a Tapachula (Chiapas) México, me vine a Veracruz y luego al Distrito Federal después a San Luis Potosí, Monterrey (Nuevo León) y ahorita tengo un día aquí (en Nuevo Laredo)”.Antúnez Carrasco relató que en su trayecto en el tren hasta la frontera lo asaltaron 15 veces antes de llegar a Nuevo Laredo y en su desesperación en la última ocasión prefirió saltar del tren en marcha para evitar ser víctima de un nuevo asalto.“Me tiré porque ya venía aburrido de tanto asalto y me opuse y mejor espere otro tren. Esos rateros que vienen en el tren siempre me quitaron todo el dinero que traía, siempre tenía que pedir porque los rateros nos quitan todo; yo salí de Honduras con 2 mil 240 pesos mexicanos y ahorita tengo que trabajar para comer”.

El hondureño detalló que es padre de familia de una niña de 2 años y que su sueño es poder dar una casa digna en la que la pequeña pueda vivir.“Tengo una niña que tiene dos añitos; la extraño mucho a mi niña, por eso espero cruzar para trabajar para darle una buena vida, una casa buena”, señaló con voz entrecortada.Siempre encomendado a Dios, Marcos Antonio, esperará la oportunidad de poder cruzar el peligroso río Bravo en busca del llamado sueño americano.“A veces dices: cuando te agarras de Dios, ¿porqué debes de temer?”.