Dinoparque, un centro de aprendizaje para niños

Ubicado en el camellón de la México-Pachuca, un tiranosaurio intimida a aquel conductor que se pase de vivo.
Son docenas de familias las que se acercan a las figuras.
Son docenas de familias las que se acercan a las figuras. (Arturo González)

Pachuca

Desaparecidos hace millones de años por obra de la naturaleza, los dinosaurios son una obsesión para el hombre, en especial en la etapa de la infancia, los dinosaurios no dejan de aparecer hasta en la sopa. Bueno, no es para tanto, pero si uno viene por primera vez a Pachuca desde el Distrito Federal no deja de sorprender que en medio de la carretera aparezcan estos personajes en su tamaño natural.

Con un gesto de miedo, los “Lagartos temibles” hacen honor a su nombre. En el camellón de la México-Pachuca intimidan a aquel conductor que se quiera pasar de vivo, pero ya en el Dinoparque son objeto de culto de los visitantes.

No se trata de la sede de algún partido político como un chistoso insinúa en la entrada; se trata de un lugar pensado para volver más tranquila la visita al Hospital del Niño DIFH, un espacio donde al menos pequeños y familiares olvidan las dificultades que representa una enfermedad.

El Dinoparque está pensado para ellos, pero no es exclusivo. Son docenas de familias las que se acercan a las figuras de los ya extintos. Al entrar al centro de atracciones, incluso antes de pagar el boleto, uno ve en todo su esplendor al pterodáctilo, figura que bien podría ser un adorno en el tablero del coche, ya que los vientos de la Bella Airosa lo tratan como un globo que si no fuera porque está bien amarrado, caería.

Siguiendo por el pasillo, marcado por enormes huellas de cuatro garras, uno entra al parque, hogar de tan diversas especies como triceratops, velociraptores, diplodocus y, desde luego, el tiranosaurio, rey de los dinosaurios.

Son como la película Parque Jurásico, pero sin el riesgo de que lo coman a uno, y divididos por su periodo geológico. Hay quién se quita el miedo de tremendo animal para sacarse la foto a él mismo o a sus hijos junto a una de esas figuras hechas de unisel, plástico y esqueleto metálico.

La mayor parte de las figuras son de tamaño real, pero una que otra como de escala de perros y gatos, ideales para que los niños se acercaran para la imagen del feis si no de ellos, al menos de sus papás que juegan a estar en la prehistoria con celular en mano.

Si los dinosaurios verdaderos se extinguieron por el impacto de un meteorito, éstos lo harán por el calor que se siente en todo Pachuca. Sin sombra, uno pensaría que los niños se quejarían, pero no es así, quieren acercarse a esos monstruos de caricatura que para ellos son los dinosaurios.

Además de las razas ya mencionadas, hay otras que no son tan ajenas; tiburones, tortugas y el mismísimo tigre dientes de sable dan la despedida al paseo geológico en la zona denominada “Actualidad”.

El Dientes de Sable, con un semblante entre rechonchete y temible por sus armas salidas del hocico es de los más populares; si bien no todos se sacan la foto, sí se acercan para tocarlo.

Nada mejor que aprender algo de geología (o será historia) en un domingo junto a los dinosaurios que con sonrisa, están para entretener a los niños pachuqueños dentro del Dinoparque.