"¿Lo que hoy pediría?...que mi hija no herede mi oficio"

De oficio prostituta, la mujer madre de familia reconoce lo estigmatizado de su trabajo, pero el cual le ha dado para mantener a su hija.
La mujer trabaja ne la zona de tolerancia de Ciudad Valles.
La mujer trabaja ne la zona de tolerancia de Ciudad Valles. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

De 27 años, Dulce Iraís pasará este 10 de mayo como cualquier otro día, vendiendo sus caricias. Es sexoservidora, es madre, y probablemente hoy no podrá ver a su hija.

Suplicando que no le tomara fotos ni mencionara su nombre, accede a platicar un poco de su actividad; dice que no le avergüenza, aunque su familia lo desconoce.

Esporádicamente en la plaza principal pero con mayor frecuencia en la calle Matamoros y callejón Matamoros, Dulce Iraís, como quiso que le pusiéramos, se ofrece al que pasa, pero tiene mejor suerte con los que ya son sus clientes.

Cobra desde 200 pesos, pero si son escasos, la cuota es de 100, pero se da el lujo de llegar a pedir hasta 500 pesos. El de 200 es el de 15 minutos y el más caro es el que "incluye todo lo que pida".

"Gracias a dios siempre me ha ido muy bien, en verdad le doy gracias a Dios que ha sido tan grande conmigo; para mi un diez de mayo es un día muy especial pero no siempre puedo estar con mi hija porque estoy trabajando para mantenerla", refirió.

Su pequeña tiene siete años y está al cuidado de su abuela. Viven en un rancho de este mismo municipio y dice que viene a visitarla cada semana, sino ella va a verlos.

Desde hace tres años ejerce este oficio y asegura que como en cualquier otro, se corren riesgos, pero agradece a Dios porque no le ha pasado nada y es que sabe que en otras ciudades llegan a golpearlas, secuestrarlas o matarlas.

"A mi no me han tratado mal, gracias a Dios he tenido buenos clientes", añadió.

De complexión robusta, tez blanca, 1.60 de estatura y cabello ondulado, espera sentada en la banqueta y a veces se para, asomándose para ver la decena de jovencitas que también esperan clientes en el callejón. Es el barrio Los Filtros, la zona de tolerancia de Ciudad Valles, ubicado a tres cuadras de la presidencia y la plaza principal.

Era comerciante, pero un día vio como opción rentar su cuerpo, mencionando que en ningún otro trabajo hubiera ganado lo que ahí y su sueño, dice, era ser periodista.

Este día hará lo posible por ver a su madre y a hija, les llevará un regalo, como comúnmente lo hace.

No le enorgullece su actividad y reitera que en unos años más buscará otra forma de ganarse la vida. "¿Lo que hoy pediría?...que mi hija no herede mi oficio", enfatizó.