Tránsito desde hace 15 años y mamá de 3

Angélica con 38 años de edad debió buscar un trabajo pues su pareja los abandonó, no tenía tiempo para pensar mucho en lo que venía para ella y su familia.
Angélica de 38 años se encargó de sus hijos al ser abandonada por su pareja.
Angélica de 38 años se encargó de sus hijos al ser abandonada por su pareja. (Brenda Alcalá Mejía)

Torreón, Coahuila

Es elemento de Tránsito y Vialidad en el municipio de Torreón desde hace 15 años y madre de tres hijos.

Angélica con 38 años de edad debió buscar un trabajo pues su pareja los abandonó, no tenía tiempo para pensar mucho en lo que venía para ella y su familia, tenía que encontrar la forma de llevar alimento a la casa y tras buscar empleo encontró un sitio originalmente como Guía de Vialidad y Turismo.

"La relación con el padre de mis hijos quedó en muy malos términos y que se fue sin que le interesáramos ni moral ni económicamente, es que me ví obligada a sacar a mis hijos adelante. Mi historia es como muchas que existen dentro de la Dirección de Tránsito y Vialidad, en su interior hay madres solteras, separadas, divorciadas que son el único sostén de la familia".

“Estuve durante mucho tiempo buscando trabajo y no encontraba. Ví que requerían gente en el municipio y me entusiasmé por que querían elementos que sirvieran de guía en museos, escuelas, en el Cristo de las Noas. Entonces, nuestra labor era más como decirte, ¿light?”, y me gustó el trabajo comparte.

"No los metí a guardería pues mis hermanas me cuidaban a los niños hasta que decidí cambiarme de domicilio entonces ya tenía el mayor doce y pues no había más que dejarlos solos y estar al pendiente por teléfono".

Asegura que el sueldo era bueno y que decidió rentar una vivienda pues vivía con una hermana.

“Me alcanzaba ya para darle una casa a mis hijos, no siempre íbamos a estar con ella con mi hermana, a pesar de que siempre nos dio la mano creí necesario darles su propio espacio a mis hijos y a mi también.

Ahora tienen 21, 17 dos hombres y mi niña de once. Ellos creo se acostumbraron a mis horarios extraños de trabajar pues una semana entro a las siete y salgo a las tres la siguiente semana entro a las doce y salgo a las ocho”, comenta.

Mientras apoya a los conductores de vehículos en la avenida Juárez responde que su hijo tenía seis años cuando ella entró a la Dirección de Tránsito y Vialidad, entonces le pudo dejarlos para salir a trabajar pero no tenía opción.

Cuenta que le tocaron tiempos difíciles dentro de la corporación y tiempos no tan difíciles, sin embargo le tiene cariño a esta dependencia en donde ha dejado 15 años de su vida

“Les decía que tenía que ir a trabajar. No los metí a guardería pues mis hermanas me cuidaban a los niños hasta que decidí cambiarme de domicilio entonces ya tenía el mayor doce y pues no había más que dejarlos solos y estar al pendiente de ellos por teléfono.

La más chiquita me decía sí que no fuera a trabajar, ahí es cuando se me hacía un nudo en la garganta pero yo no me podía dar el lujo ni de faltar ni de salirme a trabajar, era eso o dejar de comer”, señala.