Día de Muertos, apenas un efímero repunte a la industria

Trinidad Arana propietaria de una de las panaderías más populares de Tulancingo, señaló que aunque es una buena época, el gremio se encuentra en una severa crisis y difícilmente se podrá recuperar ...
Este oficio es el sustento familiar
Este oficio es el sustento familiar (Arturo González)

Tulancingo

Desde la segunda semana de octubre las panaderías del Valle de Tulancingo empezaron a registrar un incremento en sus ventas del 15 por ciento y conforme se acercó la festividad del día de muertos estas tuvieron un ligero ascenso.

Trinidad Arana propietaria de una de las panaderías más populares de Tulancingo, señaló que aunque es una buena época, el gremio se encuentra en una severa crisis y difícilmente se podrá recuperar con este efímero repunte.

Dijo que durante esta época el surtido de las panificadoras de la región incrementa, debido a que la ciudadanía se acerca para consumir más pan  por el frío y a que sus ingresos aumentan.

Sin embargo  lamenta que el repunte  solo sea durante esta época, puesto que muchas panificadoras no podrán recuperar el mal año que han tenido por diversas circunstancias.

Dijo que para el último día de octubre y los primeros de noviembre esperan que las ventas incrementen hasta en un 50 por ciento y que esta tendencia vaya disminuyendo lentamente hasta el 5 del mismo mes.

“El pan de muerto es un gran atractivo para los consumidores asiduos y para los que no lo son también, se consume este tipo de pan de época y el de siempre, por eso esperamos esta época con mucha antelación para darle un producto de calidad”, comentó.

Dio a conocer que debido a la gran demanda del mismo, actualmente se ofrecen una gran variedad de sabores y para todo tipo de público e incluso desde hace tres años se les han introducido diversos rellenos.

“Están los clásicos como el de ajonjolí sin azúcar, el de azúcar, el de azúcar con canela y naranja, con piloncillo y últimamente a estos mismos les hemos puesto rellenos, como el budín, la nuez, el queso, entre otros más que también han tenido mucha aceptación, parece que mientras más dulce, mejor”, consideró.

Estimó que la disminución de sus ganancias ha sido de la mitad durante este año, por lo que es casi imposible poder recuperarlo en un mes, sin embargo espera atraer más clientes asiduos para el futuro y de esta forma se puedan ir recuperando paulatinamente.

“La situación es complicada, actualmente en todos lados se hace pan y se ofrece a precios muy bajos debido a la situación económica se busca  un ingreso extra, pero eso nos afecta sea de la calidad que sea el pan se vende”, comentó.

Aseguró que las panificadoras que forma parte de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora en Tulancingo (CANAINPA) “adquirimos la mejor harina, el mejor huevo, las mejores mermeladas para que el pan sea el mejor de Tulancingo, aunque nos cueste más, pero es necesario para continuar con la tradición del pan artesanal”, puntualizó.

Dijo que su panadería es de las más antiguas de la ciudad,  ya que lleva 35 años funcionando y aunque  en un principio era un negocio redituable, en los últimos 5 años ha venido a menos y han tenido que recortar su producción.

“Ahora se hace un poco más de la mitad que en años pasado, ya hay mucha competencia, desde las tiendas departamentales hasta los carritos o bicicletas que venden pan, hay puestos que también lo ofrecen, las tiendas de abarrotes, por eso el mercado ya no es tan grande”, precisó.

“No podemos subir el precio, entre todos los integrantes decidimos cuando y como hacerlo, desde hace un tiempo se ha venido pidiendo un aumento considerable, pero este no supera el 10 por ciento aunque los ingredientes aumenten hasta un 50 por ciento”, dijo.

El representante de la industria del pan en la región, sostuvo que actualmente en todas las colonias existen repartidores de pan clandestinos, lo cual representa un riesgo para la salud de los habitantes dado que se desconoce si el producto cumple con los estándares de calidad e higiene requeridos para su venta al público.

Además de que es una competencia desleal, dado que pueden dar su producto a un precio más accesible porque no deben de gastar en el pago de impuestos, ni en los servicios básicos para grandes consumidores de luz y agua.

“Desgraciadamente el ambulantaje es un problema que ha crecido rápidamente en toda la región, van en carros y camionetas vendiendo el producto que nadie sabe de dónde proviene y que afecta a una de las tradiciones más arraigadas del municipio”, comentó.