Despiden a víctimas de accidente carretero en SLP

Los reclamos por parte de los padres de los difuntos estudiantes son hacia la  SCT y la Policía Federal por permitir el paso de unidades de grandes dimensiones por esas carreteras.
Los padres de los estudiantes víctimas del fatal accidente se lamentaban.
Los padres de los estudiantes víctimas del fatal accidente se lamentaban. (Imelda Torres)

Tancanhuitz

Este jueves dieron el último adiós a las víctimas del accidente entre un tráiler y una camioneta ocurrido el martes en la carretera de cuota Rayón – Ciudad Valles. Unas cinco mil personas despidieron a los que eran de la cabecera de Tancanhuitz, mientras que los que eran originarios de comunidades, sus deudos también les dieron sepultura.

Familiares y habitantes piden justicia y se preguntan por qué la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Policía Federal permiten todavía el paso de unidades de esas dimensiones por las carreteras. El accidente no debió ocurrir, señalan. Además están muy enojados con los docentes y directicos del Colegio de Bachilleres donde estudiaban los muchachos, porque nadie les avisó de la tragedia y muchos se enteraron a través de la prensa o redes sociales varias horas después.

El dolor se respiraba esta tarde en esta localidad ubicada a cinco kilómetros de la carretera federal México – Laredo, a una hora de Ciudad Valles, una tristeza invadió no solo el pueblo, sino la región completa.

"Eran jóvenes con toda una vida por delante, no es justo que les haya pasado eso. ¿Dónde estaban los de la SCT o los policías federales que deben vigilar que no circulen estos camiones por las carreteras?, porque sabemos que está prohibido. Lamentablemente tenemos gobiernos ineptos, corruptos, que se arreglan con las empresas y dejan que estos vehículos circulen libremente donde no debería", fue el reclamo de Juan Sánchez Ayala, ex presidente de la asociación de padres de familia del Cobach 14 donde estudiaban nueve de las 11 víctimas y donde laboraba el docente que también murió con ellos.

Masiel Baltazar, tía materna de Cecilio Alejandro no podía hablar; las lágrimas y el nudo en la garganta se lo impedían. Tienen mucho coraje por que los maestros que se enteraron de la tragedia no les avisaron a tiempo. Su sobrino, que era casi su hijo, sobrevivió al percance y aunque murió después en el Hospital de Rioverde.

A las 4 de la tarde empezó la misa en la iglesia San Miguel Arcángel, ícono de Tancanhuitz, uno de los municipios más pobres del estado potosino. Más de cuatro mil almas estuvieron ahí, viviendo la tristeza, como si también fueran sus hijos, sus hermanos, sus sobrinos. El dolor era evidente.