Descartan amparo que impide hacer obras en Miralta

Solo hay una suspensión temporal que implica que 6 manzanas permanezcan en su estado actual en el fraccionamiento ubicado en Altamira.
Varios fraccionamientos adeudan predial al municipio.
Lagunas de Miralta. (Milenio Digital)

Altamira

El Juzgado Décimo de Distrito no ha concedido un amparo que indique que ningún predio del Fraccionamiento Lagunas de Miralta se pueda modificar. No existe una sentencia definitiva todavía, el juicio apenas empieza.

De acuerdo con documentos obtenidos en una investigación de Milenio Tamaulipas, aún no se lleva a cabo la audiencia constitucional para resolver el amparo 1292/2015. Solo hay una suspensión temporal que implica que 6 manzanas permanezcan en su estado actual, en tanto se desahoga el juicio, siendo la 1, 2, 9, 20, 21 y 24, esta última, conocida como La Península. Es decir, no se trata de todo el fraccionamiento.

Al solicitarse información en la oficina de Lagunas de Miralta S.A. de C.V., se expresó que el desarrollo se ha llevado a cabo en estricto cumplimiento de la legalidad.

Entre los actos reclamados en el amparo, se señala que la Secretaría de Desarrollo Urbano autorizó una relotificación y que Catastro aprobó indebidamente los planos del desarrollo en 2003, 2008 y 2014.

La parte quejosa argumentó que en 2008, se aprobó la relotificación de más de 5 manzanas, con una superficie de más de 10 mil metros y sin cumplir los requisitos de Ley de Desarrollo Urbano, ya que por su dimensión correspondía a un fraccionamiento nuevo.

Sin embargo, de acuerdo con el numeral V del artículo 66 de la Ley de Desarrollo Urbano, "las relotificaciones de terrenos urbanos procederán cuando la cantidad de lotes resultantes no rebasen las densidades establecidas en los programas municipales".

Miralta tiene una densidad media baja, por tanto, no se puede construir más de una vivienda por lote, lo cual no ha sucedido en las nueve relotificaciones que se hicieron.

En 1990 se autorizó el fraccionamiento; el plan maestro se modificó en 1992, y se relotificó en 9 ocasiones hasta el 2008 que fue la última, cada una de ellas correspondió a una parcialidad según iban construyéndose las 6 etapas del fraccionamiento.

Se estableció que en 1992 se modificó porque era la ley vigente, manteniéndose así hasta 2002 cuando entró en vigor un nuevo ordenamiento legal. En el fraccionamiento influyeron por lo menos 4 leyes en materia de desarrollo urbano, entre las del propio estado y la ley de asentamientos humanos, así como las facultades constitucionales que en materia de autonomía se otorgaron a los ayuntamientos.

En la oficina de Miralta, se afirmó que se basaron en las facultades que fue concediendo la ley a los municipios, y los derechos que las mismas leyes le otorgan también a los desarrolladores.

Por otro lado, se investigó en Catastro que lo que la desarrolladora está solicitando no es propiamente una relotificación, sino concluir el desarrollo como fraccionamiento, identificando las áreas remanentes, y de éstas, definir cuáles son útiles todavía.

Y es que por efectos de inundación, se estima que se perdieron nueve hectáreas, que se busca sean dadas de baja para que no se cobre impuesto predial de áreas inexistentes.

Es decir, se pidió al ayuntamiento individualizar los predios con su clave catastral, en espera de mejores tiempos para su desarrollo, pues en este momento no hay condiciones para construir un hotel o condominios.

Cabe mencionar que cuando se creó el fraccionamiento, Altamira no tenía la infraestructura para recibir el drenaje municipal, por lo que Miralta construyó su propia planta tratadora de aguas negras.

Con el tiempo, la ciudad desarrolló su red de drenaje y ahora hay un punto cercano de donde conectarse, por lo que se cerrará la planta tratadora.

Mediante un convenio con Comapa Altamira, se estipuló que el fraccionamiento enviará a la red municipal su drenaje y el del ejido Vega de Esteros, mediante una línea de conexión a su cárcamo.

Dicho ejido estaba contaminando la laguna, por lo que al redireccionar sus desechos a la red municipal, se resolverá un problema social y ambiental.

Esta infraestructura representa para Miralta una inversión aproximada de 5.1 millones de pesos, entre la construcción de la línea, el bombeo y el pago de derechos.