Desastre urbano y abusos… por una televisión nueva

Sin mucho rigor y con falta de planeación se entregan pantallas a costa del erario; los vecinos de las zonas padecen días de caos vial.
Personas buscan con paciencia adquirir su Tv de forma gratuita.
Personas buscan con paciencia adquirir su Tv de forma gratuita. (Nacho Reyes)

Guadalajara

Todo se vale con tal de obtener una televisión nueva. No importa si se trata de una verdadera necesidad –gente impecablemente vestida se mezcla con el pobrerío por la calle Amacueca, en espera paciente-; basta que se cuente con registro en alguno de los programas de apoyo de la Secretaría de Desarrollo Social –hechos para atender a los menesterosos, ¿alguien se equivocó o financian ropa fina?-. Y como las visitas a la Virgen, es el reino del caos.

Las calles laterales, invadidas, la basura desperdigada, las heces humanas en los rincones, carros golpeados o vidrios rotos. El tránsito local se interrumpe, la policía y tránsito sólo miran a lo lejos. Viene navidad, vienen elecciones en 2015, exclaman los vecinos, molestos e irónicos.

“Miles de personas que prácticamente tomaron la calle y a los que vivimos aquí nos fue prácticamente imposible salir, es una total desorganización, y nos dijeron que esto durará hasta el 18 de diciembre […] estoy de acuerdo que se trata de ayudar a personas de escasos recursos, pero que se organicen bien, la calle quedó como un basurero y no contentos con eso, muchas personas acamparon, con este frío, aquí afuera de la ganadera, pero lo peor es que están haciendo sus necesidades a plena calle, ¿pues dónde más?”, dijo Martha, una de los muchos vecinos afectados.

“Vi dos filas, una de viejitos, en sillas de ruedas, con una sola pierna, por horas formados, pero también vi a mucha gente bien vestida cargando televisores desde la mañana hasta la noche; según le pude sacar a una señora, ayer [anteayer] pasaron con altavoces a las colonias de escasos recursos y les dijeron que se vinieran a la Ganadera, pues se les iba a entregar televisores, ya se imaginarás, se dejó venir todo el mundo, eran miles y miles y a los organizadores se les salió de control; como a mí me pegaron en el carro, le hablé a Vialidad de Tlaquepaque, y me dijeron que no podían hacer nada, que era mucha gente y que era un programa federal, así que me regresé a mi casa toda frustrada”, explica la entrevistada.

Otro vecino, que pide no ser identificado, secunda: “Hubieras visto la cantidad de personas mayores, incapacitadas, haciendo fila, y luego por un altavoz les decían que quien no estuviera formado y trajera bastón, no les iban a dar, y pues la gente se enojaba, es humillante, pero es lo que hacen las personas encargadas de esos programas, y para darles televisores chinos, marca patito, que a ver cuándo terminan en la basura”.

También se vio a personas cargando su viejo televisor, pese a que no se ha implementado el programa de manejo de esos aparatos, que generarán un reto ambiental sin precedentes: unos quince millones de unidades arrojadas a las calles o tiraderos sin poderse reciclar. En Jalisco se calcula cerca de medio millón de aparatos desechados (MILENIO JALISCO, 29 de noviembre de 2014).

Una semana atrás hubo distribución de pantallas en Tlaquepaque. “Había muchos adultos mayores formados desde la madrugada, yo pasé desde las nueve de la mañana  eran las 8 de la noche cuando a muchos los estaban regresando por no aparecer en listas. Hoy me informaron también que quienes están inscritos en programa Liconsa, pero estaban anotándose hasta tres por familia y les decían que no importaba, que mientras aparezcan en la lista les dan pantalla aunque sean de la misma familia […] a un compañero de trabajo le dieron dos pantallas porque anotó a su hermano y su madre; llegaban a recogerlas en camionetas y carros bien, cuando hay personas que ni cómo transportarse, y llegando a donde las entregaban les decían que no aparecían en listas. Sí es injusto y deja mucho que desear”, dice Claudia, una empleada de gobierno. Viene Navidad y sobre todo, elecciones, justifican todos.