Derriban plaza principal de Tonaya y la abandonan

Desde noviembre del año pasado, el alcalde convirtió en un terreno baldío el jardín principal y  la plaza cívica. Tras más de siete meses, las obras siguen abandonadas.
Actualmente se aprecia un terreno con tierra en la plaza principal
Actualmente se aprecia un terreno con tierra en la plaza principal (Cortesía)

Guadalajara

En Tonaya, ni Miguel Hidalgo y Benito Juárez se salvaron. Los bustos de los héroes patrios corrieron la misma suerte que los rosales, los laureles y el kiosco de la plaza principal: fueron derribados. Desde noviembre del año pasado, el jardín de la cabecera municipal y la plaza cívica, fueron convertidos en un terreno baldío, donde actualmente solo hay tierra.

En torno a la plaza, los comercios quebraron, cierran por periodos de hasta cuatro horas al día o de plano sobreviven con la reducción de las ventas a la mitad. La gente no quiere ensuciarse los zapatos para ir a desayunar o visitar la farmacia. De la mueblería mejor ni hablar.

Todo comenzó cuando el Ayuntamiento decidió que remodelaría el centro del municipio, en una aspiración por convertir a Tonaya en pueblo mágico.

Tonaya se encuentra en región Sierra de Amula. Los comerciantes del centro se sorprenden de que el gobierno municipal se haya enfocado al proyecto de la plaza, cuando enfrentan un problema grave de agua. Hay colonias en la cabecera municipal que sólo disponen del líquido una vez a la semana.

“Nuestro jardín estaba muy bonito”, asegura el doctor Mónico Soto, propietario de la farmacia ubicada ahora frente a un terreno en el que sólo hay tierra. Recuerda que su padre lo remodeló, siendo presidente municipal, en 1934. No hacía falta derribarlo, sólo darle mantenimiento.

El médico afirma que todos los días, cuatro o cinco trabajadores llegar al centro con picos y palas. Remueven tierra, hacen agujeros, los tapan y se van. Al día siguiente, lo mismo. Sobre las explicaciones que les han dado las autoridades, afirma que se programó la semana pasada una reunión con el presidente municipal  Alfonso Atila Vizcaino Quiles, pero el funcionario nunca llegó. Extraoficialmente, saben que nunca hubo dinero para el proyecto, aunque sí la esperanza de que llegaría. Pero no pasó.

El 11 de noviembre del año pasado, el director de Ecología del municipio, Francisco Cervantes, envió un oficio al alcalde para advertirle que había tres árboles “con mayor antigüedad frente al templo” que no debían ser derribados. Actualmente ya no están.

Desde que las obras comenzaron, el polvo comenzó a ahuyentar a los clientes y visitantes, asegura Josué Pérez Rulfo, propietario de un supermercado de abarrotes, ubicado en la propiedad de su madre, que comparte con la mueblería de su hermano. Luego, empezaron a colocar cal “y ya no se podía ni respirar, teníamos que cerrar por las tardes”. Con la llegada de la lluvia, ahora es el lodo el que impide visitar los comercios.

Sus ventas, asegura el comerciante, han bajado hasta 50 por ciento. Hubo otros que no aguantaron y cerraron. “Nosotros porque tenemos otros ingresos del rancho, pudimos aguantar, pero otros cerraron o se cambiaron”, afirma.

Tonaya es un pueblo “olvidado de Dios y de sus autoridades”, se asegura en un texto redactado por los habitantes de la cabecera. Se han enterado de las obras porque las sufren, ya que las autoridades siguen sin darles a conocer el proyecto. También por rumores y porque llegaron unas aplanadoras el fin de semana, saben que ahora sí la obra podría empezar esta semana.