En un mundo de sombras el sonido es la luz

Jesús Antonio nació con baja visión, solo distingue bultos y en la noche no ve nada, tampoco puede percibir objetos pequeños, pero los cascabeles del balón son lo único que necesita para patearlo.
Jesús Antonio, jugador del equipo "Murciélagos Laguna".
Jesús Antonio, jugador del equipo "Murciélagos Laguna". (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Muy delgadito, Jesús Antonio estudia segundo año de preparatoria. También se mueve como pez en el agua en la cancha de fútbol, al saber que no hay obstáculos y que debe de darle una patada a esa pelota que suena a sus pies.

Nació con baja visión. "De noche no veo nada. En el día sombras, bultos. Los objetos chicos como las monedas no las puedo ver, tengo que tocarlas, tampoco distingo los colores".

Y al preguntarle que le gustaría ser de "grande", de adulto, por que ya es grande, no duda en decir que futbolista, su deseo de vida.

No hay en sus palabras ni un atisbo de pena por su condición. No lamenta su ceguera, pues lo ha acompañado la vida entera y la ha ido afrontando y superando poco a poco, sin dudas, con ese empuje que mueve a la vida.

Jesús Antonio platicó que sabe escribir en Braille, aunque tiene pendiente aprender a leerlo. Quiere hacer músculo.

Agitado por la correteada que le pusieron en la cancha, agregó que le encantaría estar en la posición de Medio, pero esas posturas aún no se definen, pues faltan integrantes del equipo.

Tampoco lo para nada. Un poco menos extrovertido que Gerardo al platicar, en el campo de juego es ágil y habilidoso. "¿Qué necesitas?" se le pregunta. "No necesito nada de momento", afirmó pleno.

"Tal vez unas medias, pero de fútbol, no de red ni de liguero. Ojalá que la gente nos vea y nos apoye en este equipo que está empezando", dijo. La invitación a sumarse está abierta.