“Debemos empezar a leer autores nuestros”

Participante del programa auspiciado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, el actor nacido en Los Cabos manifiesta la importancia de que las autoridades locales motiven a sus escritores a ...
Después de leer la poesía de José Juan Tablada y otros autores, el poeta Alejandro Zapata (der.) le dedicó una décima al histrión.
Después de leer la poesía de José Juan Tablada y otros autores, el poeta Alejandro Zapata (der.) le dedicó una décima al histrión. (Eduardo González)

Tampico

Leer las crónicas del maderense Orlando Ortiz y haber personificado a Isauro Alfaro Otero en la película “Muelle Rojo” son dos de las satisfacciones que ha tenido Manuel Ojeda cuando le ha tocado visitar el sur de Tamaulipas. El primer actor, cuyo nombre completo es Jesús Manuel Ojeda Ruiz de la Peña, nacido en Los Cabos, Baja California Sur, afirma que cada estado debe impulsar a sus autores y escritores, y con eso se contribuirá a que haya más lectores en el país porque habrá el interés de leer las historias de personas cercanas a las regiones donde ellos viven.

¿Cómo se siente al participar en actividades como “Leo, Luego Existo” que alientan a la población a la lectura?

Muy contento porque he tenido experiencias hermosas dentro de estos recorridos que hacemos, en el sentido de que hay personas que se me han acercado, que no sabían leer y que de pronto llegan a los eventos por la publicidad; es muy emocionante ver que tiempo después me vuelven a tocar dos personas de este tipo, que no sabían leer, para decirme que ya están aprendiendo a leer.Esa ocasión les había leído a Juan Rulfo, y le encantó por la cosa del campo porque ellos eran dos muchachos de campo, y así sucesivamente. Para mí es muy satisfactorio recibir esa energía del público, porque hacer teatro es una cosa, pero al hacer teatro tú estás metido en el personaje y no tienes ese contacto realmente; lo tienes de público a actor, pero se acaba la obra, das las gracias y te vas. Aquí estoy constantemente 40 minutos o una hora que dura esto, estoy recibiendo la emoción del público. Por ejemplo, vine aquí a leer los textos de un escritor local, cuando las mil representaciones de este evento, y me tocó leer una especie de cronista de todo Ciudad Madero y Tampico –Orlando Ortiz, autor de “Andanzas por las Tierras del Caimán” y “La Sirena”- y hablaba de una cantina muy famosa en lo que él escribió –Cheto’s- y mencionaba a las tres hijas que cuidaban la cantina. Cuando terminó el evento, subieron las tres personas que estaban presentes; entonces, imagínate leer una cosa que pasó hace tiempo, y que de pronto los personajes están en vivo ahí… Ellas estaban emocionadas por lo que leí, y al mismo tiempo yo, por tener este tipo de público.Al mismo tiempo es muy edificante hacerlo; creo que las autoridades culturales que se encargan de hacer todo esto, es una gran labor porque hacía mucha falta.En la gráfica que tenemos general, hay un 4 por ciento de lectores en nuestro país; imagínate un país tan grande, cuando la lectura es algo tan importante, que te abre tantas ventanas y te da tantas cosas, entonces es importante fomentarlo.Este programa lleva de cuatro a cinco años, se ha extendido un poco a Estados Unidos, como San Diego y San José –California- donde hay mucho latino; en lo personal me encanta empezar con cosas nuestras, autores nuestros, para conocerlos porque creo que debemos empezar primero con lo nuestro y después con los demás.

¿A quién puede destacar entre sus autores favoritos?

Mexicanos, a Juan Rulfo. Hice dos películas sobre su obra, la segunda versión de Pedro Páramo, y Los Confines, basado en textos de El Llano en Llamas.Me gusta mucho García Márquez, de quien he leído cuentos y partes de su obra; me gustan autores clásicos como Herman Hesse, el autor de Demian; y encontré un librito, no conocía su obra como poeta, y es muy interesante porque todo lo complicado que es como autor de novela, en los poemas, al menos en la traducción al español, resultan poemas tan claros y bien hechos. La poesía no es precisamente lo que más me gusta de la literatura, pero me gusta la poesía clara, que en un momento dado te deja, te vibra y te hace pensar en las imágenes literarias que transporta el poeta.Creo que al público también le gusta que se las interprete. Se las leo, pero como soy actor, me emociono y trato de interpretárselas.

En su trayectoria como actor interpretó a Porfirio Díaz;¿le interesaría leer su historia sobre este personaje tan señalado y criticado?

Me encantaría; incluso lo propuse con Bellas Artes alguna vez, tener algo de tanto que se ha escrito sobre él, los mismos libros en los que yo investigué cuando hice el personaje, a mí me dio acceso a su biblioteca gente importante que tenía mucho qué ver, como Krauze y otros que tuvieron qué ver con los diálogos, los libretos de formación histórica, y me encantaría, no solo de Porfirio Díaz, sino muchos de los personajes de nuestra historia que son tan interesantes.

¿Qué opinión tenía de Porfirio Díaz?

Tenía una opinión un poco… yo creo que falta de información, no solo del gobierno de Porfirio Díaz sino de Porfirio Díaz en sí. Cuando empecé a investigar sobre él, la novela trataba desde que nace hasta que muere, aunque a mí no me tocaba interpretar el lado joven, ese lo hizo otro chico –Fabián Robles- y después otro actor –Humberto Zurita- y yo entré para interpretar casi parte del trono, de los 30 años, el exilio y la muerte.Al terminar de leer, de investigar, como que tuve un concepto diferente, porque siempre tuvimos la imagen del dictador; cuando uno lee libros como el de John Kenneth Turner, “México Bárbaro”, como que nos asombramos un poco de esa etapa porfirista.Lo que pienso es que era un hombre que amaba este país, que de alguna manera tuvo un gran defecto, que fue enamorarse demasiado del poder, de la silla, de la Presidencia. Él llegó un momento, según lo que investigué, en que pensó que ya no había otro que pudiera hacer lo que él podía hacer por México, y eso no está bien.

¿Cree usted que pueda pasarle eso a otro actor de la política mexicana? 

No porque las cosas han cambiado. En primer lugar ya no existe la reelección; ya no se puede estar tantos años en el poder. La política de alguna manera, el poder, el funcionamiento de tus ideas cuando manejas un país, pienso que es un poco enfermizo. Te lleva a no querer dejar nunca ese mando.Cuando hice las escenas del exilio, que va en el tren, en una ocasión creo que estábamos en Hidalgo, que el tren iba y regresaba al punto de partida para volver a tomar escenas, era un tren de la época que prestó el gobierno de Morelos. En un corte de la grabación, me quedé viendo el paisaje de México: el cielo azul, los magueyes, todo este gran valle que hay por el estado de Puebla; y de pronto sentí que Porfirio Díaz, cuando se fue del país, antes de irse al exilio en el barco, se murió en ese viaje. Se murió mirando ese país que él sabía, por edad y muchas cosas, que no iba a regresar jamás. Un país que realmente amaba. Indiscutiblemente de sus defectos, dentro de su gobierno y todo, lo que pasó y que todos sabemos; pero siento que amaba al país.Y el país, durante el tiempo que investigué de su gobierno, fue un país estabilizado económicamente, un país que tuvo mucha tranquilidad, a pesar de que se estaban viviendo épocas de la Revolución.Ya cuando Porfirio se fue, el levantamiento de Zapata, el crimen de Madero y todo lo demás, como que se desató algo ya imparable.

¿Le gustaría interpretarlo a estas alturas en el cine?

Por supuesto. Me encantaría.

¿Qué opinión le merece el cine mexicano ahora, con el Óscar que se llevó Alfonso Cuarón?

El Óscar no fue para el cine mexicano, sino para el norteamericano con un talento mexicano. El cine mexicano siempre ha adolecido de dinero, es el principal factor. La cosa económica, porque ideas y talento, como lo hay en todo, hay en México. Somos un cofre de talento; dondequiera que usted vaya y en cualquier ámbito, periodismo, política, actuación, escritura, pintura, danza, hay talentos tan importantes, y no se diga en la literatura.Lo que falta es dinero para realizar realmente las obras como deben ser, filmar una escena hasta que quede bien, no importa el gasto de material que se haga. En el tiempo que empecé a hacer cine, a finales de los 70, había un desahogo un poco más grande en los presupuestos. Pero aun así, películas de ocho, 10 semanas eran consideradas como que se iban a gastar todo el dinero del presupuesto. Ahora sí hacen muchas películas, pero tienen que hacerse en cuatro semanas, y aunque sea una historia intimista de dos personajes, técnicamente no se puede desarrollar un trabajo para que las cosas queden bien.

¿Cuánto tardó “Muelle Rojo”, por ejemplo?“

Muelle Rojo” la hicimos en seis semanas aquí; y pasó una cosa muy curiosa con esa película: la historia de Isauro Alfaro, a quien yo tuve el honor de interpretar, era muy emocionante. Era un líder, un héroe, una persona importantísima; la película la produjo un grupo de actores y directores que tenían una cooperativa, entonces tenían muy poco dinero para hacerla. Por supuesto, el gobierno de acá ayudó muchísimo también.Pasó una cosa muy curiosa: cuando usted ve la película, parece como que tiene una gran producción, como que tenía mucho dinero atrás, y no era así. Tenía el presupuesto de cualquier película común y corriente, no para representar una época. Me acuerdo de las escenas que fueron tomadas en Mata Redonda, ahí filmamos muchas escenas, y el camarógrafo -que desgraciadamente murió en un accidente- sacó una fotografía tal, que cuando se representó toda la época del levantamiento de los alijadores en los muelles de Tampico, hacer todo ese ambiente de la época, el entierro de Alfaro, todo eso fue una recreación muy importante, que ameritaba mucho dinero. Sin embargo, con talento, a veces se supera la falta económica.

¿Se demostró que el sur de Tamaulipas tiene potencial cinematográfico?

Claro. Así es.¿Planes para el futuro?Estamos grabando otra telenovela que se llama “La Gata”, de la cual se han hecho muchas versiones y estamos haciéndola; acabo de hacer una película en Rosarito, Baja California, y hay un proyecto de cine, pero posiblemente se haga a finales de año, porque es una película que requiere una locación forzosamente, no se puede hacer en la ciudad, hay que recrear un ambiente, y para todo eso se necesita dinero.¿No le han ofrecido trabajo para una miniserie de 13 capítulos como las que se hacen ahora para televisión?Sí me han ofrecido; lo que pasa es que siempre estoy ocupado; termino una telenovela larga y luego empiezo otra. Desgraciadamente cuando me han llamado he estado ocupado en eso, y una novela te lleva ocho, nueve meses. Las series se toman un poco menos, y si querría hacerlas, por supuesto. No he tenido la suerte de hacerlas.

¿Qué les dice a los autores tamaulipecos, así como el caso del cronista que pudo leer?

En una junta que tuvimos algunos actores que estamos haciendo esta labor –Bellas Artes a todas partes- que es importantísimo que cada entidad, en este caso Tamaulipas, en un momento dado protegieran un poco ese talento, y aprovechar que venimos acá a leer, para hacernos llegar un texto y leerlo, porque es muy emocionante leerles algo hecho en el lugar donde está uno leyendo, porque se citan datos y cosas que la gente se identifica muchísimo, y lo he probado ya.Acabo de ir a Mexicali y leí una cosa, de un cronista de allá, maravillosa. Y la reacción de la gente fue muy emocionante porque cita cosas que de alguna manera la gente presente en ese momento está recordando o ha vivido, y al mismo tiempo se respalda y se reconoce el talento.Acabo de ir hace poco a Jerez, Zacatecas… Increíble. Gente que se dedica a escribir sus obras, sus poemas, y que tienen un grupo que ellos mismos aportan dinero para editarlo, y un talento impresionante porque me regalaron varias ediciones; es increíble. Cuentistas, poetas, líricos, es increíble.

¿Y en su tierra natal?

Soy de Baja California Sur, pero el programa no abarca Los Cabos. Solamente llega a Mexicali y Tijuana. Pero estoy luchando por que se lleve también ahí a esta zona turística, con presencia de europeos.Pero La Paz, varios pueblos que hay por ahí, que sí merecería que lleváramos este programa.

¿En alguna ocasión escribirá su biografía?

Tengo la idea de, algún día, con la ayuda de un escritor, de hacer algo así como lo que he vivido yo, pero fuera de cámara, todo lo que sucede atrás de la cámara, cuando filmas, cuando conoces actores.Tuve la suerte de trabajar con mucha gente de lo que llamamos la Época de Oro del Cine Mexicano, con gente que desgraciadamente ya no está cuando empecé mi carrera, como don Fernando Soler, Katy Jurado, Carmen Montejo, mucha gente que ya se fue y que es parte de la historia de nuestro cine.Las anécdotas que viví y todo eso es lo que me gustaría, contarlas como una narración, porque el público no conoce lo que hay atrás, solo lo que le presentas, la historia filmada; estos programas que hacen ahora detrás de cámaras, son interesantes pero a fin de cuentas hablan también con un guión, pero no cuentan lo real, lo que sucede atrás de cámara, con los técnicos que son la vena del cine, los fotógrafos, los carga cables, iluminadores, que han vivido tantas cosas a través del cine.

¿Volvería a trabajar con Eugenio Derbez?

Hicimos la novela “No Tengo Madre” hace tiempo, que pienso que si se hubiera hecho ahora hubiera tenido más éxito, porque ahora el público acepta ese tipo de historias y novelas cómicas. Quiero mucho a Eugenio, merece todo el triunfo que ha tenido, porque es un hombre muy entregado, que siempre se ha formado una meta. He conocido a dos personas en mi vida que tenían una meta: Salma Hayek que debutó conmigo en una novela, Nuevo Amanecer, que hizo el papel de mi hija; yo en ese tiempo estaba haciendo la película Romancing The Stone con Michael Douglas –Dos Bribones Tras la Esmeralda Perdida- y me decía Salma “yo quiero hacer cine en Hollywood, y lo tengo que hacer, y no solo lo voy a hacer, lo voy a producir”. Era una escuincla.Igual Eugenio, siempre dijo que quería hacer cine. Si comercial o no comercial, la calidad no debe estar divorciada de la comercialidad.