El alcohol es la puerta de entrada a otras drogas, no la mariguana: De la Fuente

El médico investigador manifestó como urgente una política regulatoria estatal de drogas ilegales.   
Durante su conferencia De la Fuente argumentó que desde que el Homo Sapiens es, las drogas son.
Durante su conferencia De la Fuente argumentó que desde que el Homo Sapiens es, las drogas son. (Jorge Vázquez)

Guadalajara

El alcohol es la puerta de entrada a otras drogas y no la mariguana, como mucho se ha dicho, afirmó con un discurso franco y sobrio, el doctor Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM y presidente de Aspen Institute México.

Durante su conferencia “¿Qué hacemos con las drogas?”, impartida a universitarios, académicos y funcionarios de Jalisco en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara, indicó con base a encuestas e investigaciones que ha realizado que, entre más pronto las personas beban, más pronto buscarán acceder a otras drogas. Sin embargo, la criminalización y la prohibición sí son factores motivantes para que las personas accedan a estas. 

De la Fuente argumentó que desde que el Homo Sapiens es, las drogas son, de manera que pensar en un mundo sin ellas es una utopía, por lo que se hace necesario, una política regulatoria estatal de drogas ilegales. Y, es que, dijo que existen desde hace décadas, usadas siempre para alterar la conciencia y producir placer. ¿Entonces por qué queremos que pasen desapercibidas?, cuestionó a los presentes. 

Así, pues, el investigador mostró estadísticas que indican que a lo largo de 50 años cada vez hay más mariguana, infinidad de variedad y costos de todo tipo. La política prohibicionista en México no funciona, ha provocado mayor consumo de las drogas ilegales y por tanto, mayor entrada de grupos criminales. Valdría más, explicó, pasar poco a poco a otro esquema permisivo, donde el país sea capaz de controlar a la industria. 

Eso sí, argumentó que las drogas (ilegales-legales) en menores de edad no pueden ser, porque afectan el sistema nervioso central, y en una etapa donde apenas se está formando el cuerpo humano se hace contraproducente. Informar, educar y advertir a la sociedad, desde edades tempranas, será la manera para evitar su consumo. 

Incluso, detalló que ese marco regulatorio no sólo debe de estar encaminado a la mariguana, sino también a la nicotina y al alcohol, sustancias que señaló “son más dañinas y son permitidas”.

“Falta información, legalizar no es decir que todo mundo fume, sino crear un marco regulatorio. Las políticas públicas tienen que tomar un matiz diferente, a parte de la prevención y educación, se deben de permitir los análisis de las academias y facultades”. 

Enumeró que la dependencia es mayor en consumidores de nicotina y de alcohol (32 y 15 de cada 100, respectivamente) que en los fumadores de mariguana con el 9%. 

Además, propone que existan clínicas del dolor en donde pueda suministrarse morfina a aquellos enfermos terminales, para abriles una posibilidad de muerte sin dolor. 

Se necesita entonces, enumeró: diferenciar las substancias adictivas según el daño que provocan a la sociedad; políticas seguras, eficientes y sustentadas en evidencias científicas y derechos humanos; pero sobre todo, prevención, tratamiento y rehabilitación.