Dañan Parroquia de San Jerónimo en Aculco

La celebración religiosa de Semana Santa en Aculco, dejó daños en la jamba izquierda del acceso a la parroquia y ex convento de San Jerónimo que data del año 1540.
INAH ya autorizó recursos para su restauración.
INAH ya autorizó recursos para su restauración. (Tania Contreras)

Aculco

L a celebración religiosa de Semana Santa en Aculco, dejó daños en la jamba izquierda del acceso a la parroquia y ex convento de San Jerónimo que data del año 1540, toda vez que se ataron cables en los ornamentos, lo que provocó el desprendimiento de uno de estos.

Tras conocer el daño a este edificio histórico, que fue denunciado en un blog denominado "Aculco, lo que fue y lo que es", el pasado jueves visitó el municipio la Secretaria de Turismo estatal, Rosalinda Benítez, acompañada de personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la cual autorizó recursos para la restauración de los daños.

Se informó que desde hace varios años en Semana Santa, los organizadores del evento religioso acostumbran colocar una gran carpa frente a la fachada de la Parroquia de Aculco, con el fin de proteger del sol y de la lluvia a quienes acuden a los oficios celebrados en esos días.

"Más allá del inconveniente para los turistas al no poderse admirar en su integridad la bella fachada del templo y la portería del convento, este hecho no tendría mayor importancia, ya que se trata de una instalación temporal".

Lo malo fue que para armar la carpa dañó el edificio, que es el monumento histórico más importante de un pueblo que forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Los festejos concluyeron y el ornamento quedó tirado en un prado, por lo que las autoridades de turismo estatal junto con el INAH acudieron para valorar la situación y en su momento comprometerse a la reparación de este templo, cuya fachada está en remozamiento.

De acuerdo a la información del blog, la fachada deriva del estilo tetiqui del siglo XVI, que siguiendo un modelo europeo fue interpretado por el gusto indígena de sus constructores.

En el patio central del convento existe un reloj de sol que data del siglo XVIII, y en la sacristía de la parroquia óleos de gran valor destacando un lienzo de grandes dimensiones que representa la última cena del connotado pintor Miguel Cabrera.

En el atrio de la iglesia, ubicado en la poza suroeste se encuentra un reloj público de dos caras, construido en el año de 1904 sobre una torre de tres cuerpos escalonados de cantera.