Daña piratería a más de 11 millones de artesanos

El ambulantaje también es un problema que tiene origen en la falsificación y el contrabando de productos originales; solo en 2014 esa práctica ilegal generó más de 69 millones de dólares, además ...
‘Árbol de la vida’.
‘Árbol de la vida’. (Nelly Salas)

México

En México el trabajo de más de 11 millones de artesanos continúa siendo afectado por la piratería de sus productos. Solo en 2014 esta práctica ilegal ganó 69 millones de dólares, lo que representa 60 por ciento de las ventas totales, según estimaciones de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco).

En todo el país el sector comercial de la decoración y los regalos dejó 718 millones de dólares el año pasado, y de este monto 16 por ciento correspondió al rubro artesanal, es decir, casi 115 millones de dólares, como lo informó Humberto Lozano, presidente de la Canaco.

Sin embargo, más de la mitad de esa suma llegó a manos de quienes desconocen el trabajo que implica realizar estas creaciones.

“Lamentablemente la piratería trastoca en términos generales, y muchas veces afecta a estos sectores que casi siempre son familias de bajos recursos o pequeños negocios. En este sector existen alrededor de 118 mil negocios, de los cuales 98 por ciento corresponde a pequeñas y medianas empresas”, dijo Lozano.

Debido a esto, las artesanías piratas se devalúan hasta 300 por ciento, lo que les impide competir en el mercado con reducidas posibilidades mercantiles y de producción.

“Los productos de apariencia similar a las artesanías mexicanas están hechos a base de una cadena de producción a granel, con materiales sintéticos y costos que se reducen hasta tres veces”, informó en entrevista Tania Mosquera, directora de Promoción de Exportaciones de ProMéxico.

Ante esta situación, el ambulantaje también se presenta como un problema que tiene origen en la piratería, falsificación y el contrabando de productos, los cuales pueden encontrarse en cualquier lugar de la ciudad sin necesidad de acercarse a la localidad donde se elaboran las artesanías a un precio mayor.

De acuerdo con el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), las piezas más pirateadas son los alebrijes, de Oaxaca; muebles de madera, de Pichátaro Michoacán; lacas, de Chiapa de Corzo, Chiapas; juguetes tradicionales; madera incrustada con concha de abulón, de Hidalgo; creaciones de ámbar, de Chiapas, y los rebozos de Tenancingo, Estado de México.

Con anterioridad, representantes de la Canaco informaron que con estas prácticas desleales al mercado artesanal mexicano se ponen en riesgo 23 mil empleos.

Por su parte, José Hernández, antropólogo adscrito a Fonart, aseguró que “los momentos más complicados se dieron entre 2008 y 2010; en 2011 hubo problemas con la guitarra de Paracho, Michoacán, porque empezaron a venderse las de origen chino, de muy baja calidad, pero también a precio menor. Hasta el vidrio soplado de Jalisco ha sido replicado”.

El también coordinador de proyectos especiales del Fonart aseveró que la comercialización de la piratería se da, en primera instancia, por las importaciones chinas que son vendidas por ambulantes mexicanos a muy bajo precio y dejando de lado el conocimiento cultural de indígenas que ganan aproximadamente al día dos salarios mínimos.

Como parte de la protección del trabajo de los artesanos mexicanos, el Fonart ha impulsado la gestión de marcas colectivas que buscan un registro oficial de las comunidades. Con ello, se protege jurídicamente la propiedad intelectual y el uso exclusivo de sus creaciones.

En México, hay 84 registros ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; 35 han sido apoyados por el fondo. Michoacán es el estado que más registros tiene con 38, que distinguen el origen geográfico, material y modo de fabricación.

Los artesanos han sido acompañados en su gestión, proceso de evaluación, asesoría legal y entrega de materiales promocionales para la venta de sus productos, ya que es la falta de asesoría lo que los mantiene en desventaja con quienes lucran con el trabajo que distingue a México de manera internacional.

ÉXITO HECHO A MANO

Benik, que en maya significa semilla y aliento de vida, es una marca mexicana de accesorios femeninos que logró posicionarse en el mercado con sus artesanías, a pesar de los obstáculos de la piratería.

En 2012 comercializaron sus productos en el Museo de Arte Contemporáneo en Nueva York.

“En la actualidad han intentado replicar los productos. Uno al norte del país y otro en nuestra misma ciudad. Para combatir ese problema nos esparcimos lo más posible haciendo políticas de mayoreo para que en poco tiempo hubiera más artesanías en más puntos de venta”, aseguró León Campa, diseñador industrial creador de Benik.

En su empresa trabajan con papel picado hecho por artesanos de Puebla y las delegaciones Xochimilco y Tlalpan.

Actualmente sus piezas cuestan de seis a 40 dólares en Estados Unidos.