CRÓNICA | POR SERGIO SÁNCHEZ

Cumple “El Cugar” Curiel promesa a su difunto entrenador

"Ahora no son medallas las que traigo a enseñarte, sino el pase a los Juegos Panamericanos"

Acompañado de su padre, Raúl Curiel, brindó unas palabras en homenaje para "El Cocas" Garza, culpable de los primeros entrenamientos en el boxeo del púgil tamaulipeco.

Raúl e Isidro Curiel.
Raúl e Isidro Curiel. (Sergio Sánchez)

Tampico

Raúl Curiel no olvida la promesa que en algún momento de su vida hizo a Rafael "Cocas" Garza Toscano, cuyos restos mortales yacen en la tumba del Campo Santo, ubicado en la colonia Borreguera de Tampico.

Raúl, está en la zona sur de Tamaulipas tomando un muy breve receso después de ganar la pelea de los cuartos de playoffs de la Serie Mundial de Boxeo, en Azerbaiyán.

El boxeador, seleccionado nacional ganó hace unas semanas el boleto a los Juegos Panamericanos que este año se realizan en Canadá y a Juegos Olímpicos de Río 2016. "El Cocas" Garza fue entrenador de boxeo de su padre, Isidro Curiel Rodríguez, y prácticamente culpable de sus primeros entrenamientos en el boxeo del púgil tamaulipeco.

Es acompañado por su padre, llegan a bordo de una camioneta, bajan y a paso lento entran al cementerio. Hay muy poca gente y la presencia de padre e hijo pasa desapercibida, ellos solo quieren cumplir con la promesa.

"Cocas, aquí estoy cumpliendo con venir a visitarte, ahora no son medallas las que traigo a enseñarte, sino el pase a los Juegos Panamericanos y a lo que ha sido mi sueño desde niño, el boleto a los Juegos Olímpicos", dijo con mucha seriedad.

Su padre observa orgulloso de su hijo, espera a que termine de dar unas palabras y con voz entrecortada dice "Cocas, estamos cumpliendo el sueño que un día tuviste, lo compartimos contigo pues tu fe en mi hijo y en nuestra familia siempre existió, siempre creíste en nosotros y venimos una vez más a decirte gracias y que no nos olvidamos de ti, de lo importante que eres en nuestra vida deportiva". El Cugar escucha con atención, observa a su padre y se funden en un abrazo, pues el camino que se lleva es el correcto.

Una vez cumplida la promesa, ambos se retiran del Campo Santo para continuar con el programa del día, entrenar, pues no hay día de descanso.

El siguiente destino es el Instituto Deportivo Educativo Abierto de la colonia Solidaridad Voluntad y Trabajo, mejor conocida como la colonia Borreguera, localizada en la zona norte de Tampico, donde ya lo espera el grupo de niños, jóvenes y señoritas que entrenan en la Escuela Municipal de Boxeo; con la sencillez que lo caracteriza, Raúl saluda, se deja consentir por el puñado de jóvenes, se toma fotos, con ellos y parte del personal que labora en el IDEA aprovecha para saludar y tomarse la foto del recuerdo.

"Felicidades Raúl... eres el mejor", se escucha una voz entre los presentes; Raúl sonríe y levanta la mano a manera de agradecimiento. No deja pasar la oportunidad de dar un consejo a los deportistas que ahí se encuentran "así como ustedes, yo también inicié a entrenar aquí, orgullosamente en la Borreguera al lado de este gran señor que es mi padre, yo solo les digo que no dejen de soñar que en la vida todo es posible, pero hay que luchar ante todo y contra todo, mucha suerte".

Entre aplausos termina la pequeña charla y sin perder tiempo, el tamaulipeco inicia con el trabajo de entrenamiento, tal y como lo hizo hace algunos años, cuando soñaba ser grande.