"Lo más difícil es atender a niños y buscar cómo llegarles"

Gabriela Piedra tiene 23 años y abandonó el cuidado de los niños en las guarderías para entrar de lleno a trabajar como paramédico en la Cruz Roja Torreón.
"Era frecuente que me preguntaran si no me daba miedo y que mejor regresara a la guardería"
"Era frecuente que me preguntaran si no me daba miedo y que mejor regresara a la guardería" (Luis Alberto López)

Torreón, Coahuila

Lo que comenzó como una manera de realizar su servicio social se convirtió en su vocación y hasta hoy ejerce su labor de paramédico en la Cruz Roja Torreón.

Gabriela Piedra tiene 23 años y abandonó el cuidado de los niños en las guarderías para entrar de lleno a la institución en la que hasta hoy, según afirma, ha logrado formar segunda familia.

Comenta que las mejores y peores experiencias en su labor como paramédico están vinculadas a los infantes.

Recuerda que su ingreso fue a los 15 años de edad cuando estudiaba la preparatoria con la especialidad de puericultura, tomó un curso vinculado a seis acciones para salvar una vida y después decidió quedarse a estudiar para Técnico en Urgencias Médicas (TUM).

Desde entonces ha vivido todo tipo de experiencias y asegura que la dificultad más grande en su trabajo está vinculada a auxiliar niños, quienes por su naturaleza tienden a ser más inquietos y temer a todo el personal vinculado a cuestiones médicas.

"Lo más difícil es atender a los niños y siempre buscas la manera de llegarles. Desgraciadamente muchas veces nos tienen miedo en lugar de confianza", dice.

Comenta que las mejores y peores experiencias en su labor como paramédico han estado vinculadas a los infantes.

"Cuando recién ingresé a los meses acudimos al servicio de una niña de cuatro años que fue atropellada en la colonia Eduardo Guerra. Aunque llegamos muy rápido y la trasladamos con signos perdió la vida cinco horas más tarde", cuenta respecto a una vivencia que la marcó.

A pesar de eso, afirma que también existen buenas experiencias como la que le ocurrió hace más de un mes en que tuvo la oportunidad de atender un parto, pues la mujer que acudieron a auxiliar no estaba en condiciones para aguantar un viaje al hospital.

"Hace un mes y medio llegamos a una casa donde estaba una mujer que iba a dar a luz. Ya no aguantaba los dolores de parto y me tocó recibir al bebé", apunta.

La conexión de Gabriela con los infantes no ha estado vinculada únicamente a su labor de socorrista (que durante los primeros años realizaba de manera voluntaria los fines de semana) y menciona que durante un año y medio laboró en un par de guarderías para ejercer su especialidad en puericultura.

Sin embargo, abandonó esa labor hace dos años para ingresar a las filas de la plantilla fija de paramédicos de la Cruz Roja y ahora su familia acepta más su labor e incluso su hermano (Jorge de 19 años) es voluntario.

Piedra considera que la labor de paramédico suele reinventarse y nunca terminan de aprender quienes la ejercen.

"Era frecuente que me preguntaran si no me daba miedo y que mejor regresara a la guardería. También me comentaban en mi familia que pasaba más tiempo en la Cruz Roja que con ellos, pero aquí formas como una segunda familia", rememora.

Piedra considera que la labor de paramédico suele reinventarse y nunca terminan de aprender quienes la ejercen, sin embargo quien realmente ve ese trabajo como una vocación podrá acoplarse.

"Ha habido muchas modificaciones en cuanto a la seguridad y tienes que adaptarte a todo. Creo que más que nada se trata de eso, tomar los cambios como vengan, los aceptes y te adaptes", asegura.