“Se trata de hacer las cosas con gusto”

Carlos Piña Castro, operador de ambulancias en la Cruz Roja, habla acerca de su experiencia y las dificultades que él y sus compañeros pasaron por los momentos álgidos que vivió la región.
Carlos Piña Castro tiene 13 años como operador de ambulancia en la Cruz Roja de Torreón y compartió parte de su experiencia.
Carlos Piña Castro tiene 13 años como operador de ambulancia en la Cruz Roja de Torreón y compartió parte de su experiencia. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Carlos Piña Castro inició a los 17 años como operador de camiones y desde entonces no paró en su labor al volante, sin embargo desde hace 13 años lo hace en la conducción de ambulancias.

Su ingreso a la Cruz Roja fue por la invitación que le hizo un amigo, el cual pertenecía junto con él, a un grupo civil que auxiliaba a los automovilistas en las carreteras.

Y supo que era la oportunidad perfecta para saber más sobre algo que le hubiera gustado conocer tres años atrás, cuando presenció un choque que lo marcó y hasta hoy motiva en su labor.

"Me tocó acudir a un accidente en el cual participó un automóvil y un tráiler, donde falleció un niño que me tocó cargar en mis brazos. Y me hubiera gustado haber sabido más sobre cómo ayudarlo", recuerda.

El paramédico tiene presente sus primeros auxilios y en los que se dio cuenta que ser socorrista va más allá de atender accidentes de viales. Entonces era voluntario.

"Todos los días en mi casa me dicen que le eche ganas y me mandan con la bendición. Aquí más que nada se trata de hacer las cosas con gusto y no por cumplir un horario".

"Recuerdo de los primeros llamados me tocó a brindarle auxilio a una persona adulta que sufrió una baja de azúcar, no sabía cómo tratarlo y gracias a un compañero supe", comparte.

Poco después de estar como voluntario le dieron la oportunidad de convertirse en operador de una ambulancia y afirma que desde entonces han pasado todo tipo de situaciones, las cuales ha logrado superar con el apoyo de su familia que todos los días le desea lo mejor.

Piña Castro explica que en su caso existen más responsabilidades a las de un paramédico normal, pues al no existir una cultura vial adecuada en la región, los conductores de las ambulancias deben de estar al pendiente de no ocasionar un accidente cuando manejan a exceso de velocidad para atender algún auxilio.

"Hay veces en que juegan con nosotros o como se dice 'llevamos cola'. Gracias a Dios tengo 45 años manejando y nunca he tenido un accidente, además de que en mi familia todos somos operadores", expresa.

Asevera que lo más gratificante de su labor corresponde a darse cuenta que lo aprendido por él y sus compañeros sirvió para darle continuidad a la vida de alguien que parecía perderla.

"Cuando encuentras a una persona sin signos, sin respirar y a base de mucho esfuerzo logras transmitirle al paciente vida y pones en práctica y resulta lo que aprendiste es lo mejor".