Dan el último adiós al comandante de la Cruz Roja

Guillermo Julián Reyes Santana, fue despedido este viernes por sus compañeros y familiares. Su partida, fue un golpe muy duro, lo veían como un ejemplo a seguir.

Francisco I. Madero, Coahuila

Guillermo Julián Reyes Santana, quien desempeñaba el puesto como comandante en Cruz Roja de Francisco I. Madero y además, como operador de ambulancia en Cruz Roja Torreón, fue despedido este viernes por sus compañeros y familiares, quienes no dijeron adiós, sino hasta pronto.

"Memo", como todos lo llamaban, se ganó el cariño de la gente que lo rodeaba, pero sobre todo se ganó un respeto que no cualquier paramédico obtiene de sus compañeros.

El pasado jueves, se dirigía a cubrir un servicio de un accidente vial en el ejido Compuertas, pero una llanta trasera tronó y perdió el control del volante de su ambulancia, saliendo del camino para caer a un barranco.

Con él viajaban dos mujeres paramédicos y un hombre, una de ellas es María Dolores quien además de ser su compañera de guardia, es su esposa, con quien procreó dos hijos varones de 1 y 6 años de edad, a los que dedicó su tiempo libre y ahora los cuidará desde donde esté.

Su partida, fue un golpe muy duro para quienes lo quieren, pero sobre todo para su familia, ya que fue un ejemplo a seguir.


PASIÓN POR SERVIR

Para Guillermo, servir era una pasión, su familia y compañeros, aseguran que dormía muy poco, no le gustaba estar en casa sin hacer nada, prefería estar en las calles ayudando a la gente.

Desde temprana edad, nació su gusto por ayudar a los demás, nunca le importó arriesgar su vida para dar un aliento de esperanza a la gente, era muy caracterizado por su experiencia y su calidez al tratar con sus pacientes.

En el día tomaba su lugar de comandante en la delegación de Francisco I. Madero, para después dirigirse a cubrir su guardia nocturna en Cruz Roja Torreón, en donde alegraba a todos con su simpatía.


CUMPLIÓ SU META

"Siempre le tiró a la comandancia", dijo un paramédico, quien además también es su cuñado.

Su compañeros siempre le brindaron la confianza en servicio, nunca les falló y día a día los aconsejaba y corregía los errores para que fueran unos mejores paramédicos.

Siempre recalcó que la vida de las personas, dependen de sus manos, de su experiencia pero sobre todo de la madurez con la que trates a un paciente.

"Aquí se viene a trabajar, no a jugar. El que quiera jugar, ahí están las puertas muy anchas", eran las palabras que utilizaba con voz alta, cuando observaba errores en su gente a cargo, ya que siempre fue muy estricto con el trabajo y prefería tener a cinco personas, pero bien capacitadas.

Es por eso, que desde hace ocho meses, recibió el cargo de comandante en la delegación de Francisco I. Madero, tierra que lo vio crecer, superarse y ahora por circunstancias del destino, lo vio morir.


HASTA PRONTO

Paramédicos de Cruz Roja de Torreón, Francisco I. Madero, así como el personal de Bomberos y Protección Civil, se dieron cita en la casa de Guillermo, en donde se acercaron a su féretro para verlo por última vez.

Con su uniforme puesto, los golpes eran visibles en su rostro, mostrando los años de esfuerzo y cansancio, sus logros, todo aquello que "Memo" dio de él hacia la gente, enfrentando bastantes situaciones peligrosas que al final eran recompensadas con la sonrisa de quienes ayudaba.

Hoy no te decimos adiós, sino hasta pronto Memo... Prefiero una vida corta pero útil, en servicio a los demás. ¡¡¡SEÑOR, MISIÓN CUMPLIDA!!!