Historias de madres… narradas por trabajadoras

El SUTUDG editó una compilación de relatos que testimonian las dificultades de la maternidad en el mundo laboral.

Guadalajara

“Cuando me decían cosas como ‘no dormí en toda la noche’, sólo podía pensar que era una exageración, pues ellas seguían de pie, trabajando con fuerza bruta, sin merma en su desempeño”, narra Sofía, hoy de 42 años, tras haber aprendido el significado de esa frase al convertirse en madre. Su narración, se une a la de otras ocho mujeres que coinciden en torno a la ocasión: experimentar la maternidad conciliando la vida laboral.

La iniciativa que hoy se resume bajo el título “Historias de madres, historias con madre. Crónicas del maternaje” es de Alicia Caldera su compiladora, quien también comparte su vivencia. De lectura ágil, el texto “de las peripecias de ser mamá” fue editado por el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Guadalajara (SUTUdeG).

“El proyecto surge porque fui mamá”, apuntó Caldera, quien devoró lecturas para aprender sobre maternidad, pero cuando nació Tristán, sus acostumbradas jornadas de trabajo de “todo el día” se acabaron. Y no hubo ningún libro que explicara el sentimiento de incompetencia por no estar al pie de su trabajo… ni la culpa por querer estar con su bebé más tiempo.

Alicia, académica del Tec de Monterrey y secretaria de Comunicación Social del SUTUdeG, habló con otras madres y la idea tomó forma: escribir ellas sus experiencias, no sin dudar de lo oportuno o útil o del interés que podría despertar. El sindicato respaldó el proyecto y las crónicas del maternaje fueron publicadas, pensando en esas más de 2 mil trabajadoras administrativas, muchas madres.

Hoy, el libro es bandera de una causa: “llegar a mucha gente para sensibilizarnos todos, mamás, papás, empleadores, gobernantes… Nosotras creemos que la maternidad debe vivirse felizmente, sin tanto esfuerzo y sin tanta culpa, con facilidades de horario por ejemplo”, sostienen Alicia y Mayra Ayón, otra de las autoras a nombre de muchas madres. Y ellas están tocando puertas en espera de que tomadores de decisiones las abran.