[Crónica] “Este recorrido háganlo por una petición”

A mandato divino, los domingos no se trabaja, a menos que no seas burócrata, lo cual da espacio para asistir a misa durante el Día del Señor.
Celebración del domingo de ramos.
Celebración del domingo de ramos. (Arturo González)

Pachuca

Como hace dos milenios en todo el mundo, la ciudad tiene a despertarse perezosa los domingos; la actividad comercial es la suficiente para ir preparando la comida que para muchos religiosos es de asueto.

A mandato divino, los domingos no se trabaja, a menos que no seas burócrata, lo cual da espacio para asistir a misa durante el Día del Señor, como dicen los más devotos, y éste es obligatorio ya que se trata del Domingo de Ramos. Si en el año 30 de Nuestra Era Cristo entró montado en un burro a Jerusalén hay que conmemorarlo.

Bajo esa consigna se reúnen desde hace medio siglo los vecinos de Cubitos en la cancha de usos múltiples. La cita es a las 10 de la mañana, pero casi nadie llega a tiempo, salvo Jesús que arriba en motoneta, la explana está casi vacía.


Un par de personas ataviadas como judíos del siglo I esperan amparadas en la sobra a que el "Hijo del Hombre" se cambie; en eso llega el burro en senda camioneta. Es el otro protagonista del día ya que no hay Mesías cristiano que pueda llegar a la tierra prometida a pie, debe hacerlo en este animal, que por cierto, viéndolo bien es una hembra.

Pasa como una hora y se va juntando más gente, en la cancha. Quienes llegan más temprano son amenizados con la música de una camioneta que bocina en techo despliega los mayores éxitos de alabanzas a Dios. Aleluyas, alabanzas o peticiones al cielo componen parte de estas melodías que cualquier asistente frecuente a misa conoce; quienes no, pues ya las saben.


Ya son 11:15 y la procesión no sale. Una muestra de que para los religiosos el tiempo no existe, pero eso sí, el grupo que seguirá al Cristo de Cubitos ya es más grande, unas 50 personas sin contar a sus "discípulos", vecinos disfrazados de los apóstoles.

Juntados bajo el techo de la cancha de usos múltiples parece que ni es primavera; afuera de la sombra la cosa cambia. Tras una breve oración por el comienzo de la Semana Santa el grupo sale pasadas las 11:30, más del medio día según el horario de invierno, y de inmediato el Sol les recuerda porque en algunas partes del mundo es una manda.

Desviando el tránsito, la avanzada de la peregrinación se respalda con la camioneta que antes reproducía el mp3 con los éxitos religiosos y que ahora es el eco de oraciones. Padres nuestros y Aves Marías llenan las calles de Cubitos en dirección a El Espíritu Santo, meta del Cristo que va conduciendo a la burra, aturdida por tanta gente, ¿o será el calor?

"Este recorrido háganlo por una petición que tengan, una enfermo, un milagro", dice un sacerdote a los peregrinos que comienzan a sentir el efecto de un cielo que sólo tiene el Sol, nada de nubes.

Son dos docenas de cuadras de pura fe, salvo para Cristo que ya llega sobre la burra. Habrá que verlo el viernes cuando sea el viacrucis.