[Crónica] Un paseo dominical muy perrón

Asisten de diferentes razas: San Bernardo, chihuahua, bulldog, pitbull, xoloitzcuincles, entre otros.
Es un recorrido pactado a tres kilómetros, así que más a la fuerza que por amor, arrastran a los rebeldes.
Es un recorrido pactado a tres kilómetros, así que más a la fuerza que por amor, arrastran a los rebeldes. (Arturo González)

Pachuca

Nada mejor que una caminata matutina para estirar las patitas, y cuando uno tiene cuatro es más que necesario. La cita es en el parque Hidalgo, para los perros, quienes si querían podían llevar a sus amos; como canes buena onda no les negaron ese placer a los humanos que madrugaron pues la salida queda a las 9 de la mañana.

Será que varios llegaron un poco tarde, o que se esparcieron entre los árboles del parque, pero al momento de salir no parecen tantos, un par de cientos en un cálculo optimista, tres mil cuando toman avenida Madero en dirección del Seguro Social, la primera vez que hacen esto, las anteriores preferían checar la hora en el Reloj Monumental.

Tal vez por eso generan sorpresa (y molestia) entre los automovilistas quienes incrédulos ven cómo pasan perros vestidos de abejas, mariposas y leones; una verdadera anomalía de la naturaleza ¿cómo es posible que un perro se disfrace de gato? Por la tarde un dueño será mordido, seguro.

Guiados por la vagoneta de Scooby Doo, el contingente deja su huella en el pavimento, una huella bastante olorosa por no decir de caca; por suerte los organizadores del Perrotón reparten bolsas para recogerlas, aunque a uno se le "olvida".

Son de diferentes razas los marchantes, San Bernardo, chihuahua, bulldog, pitbull, xoloitzcuincles y humanos, ah no, esos son los dueños, quienes sí se portaron bien al sacar a sus mascotas, pues hubo otros que no.

Al pasar junto a la estación de bomberos, los hombres llama se asoman, cuchichean entre sí mientras señalan a la dálmata que tienen de mascota. La perra quiera salir a pasear pero no "Es que está trabajando" dice uno de los rescatistas excusando el no permiso al animal.

No es lo único que se queda en las ganas, uno de los señores platica la razón por la cual no disfrazo a su perrita "Iba a ponerle un traje de girasol a la Margarita, pero no, se iba a ver re mamón", cuenta a una mujer el sujeto de 30 o 35 años.

Si el tema es el de la primavera, debió ser el verano, porque el calor es infernal. Hay canes que sucumben ante el poder del astro rey, jalan aire con el hocico de manera desesperada, los más afortunados logran que sus dueños los carguen o incluso suban a carriolas o bicicletas que llevan; otros no la tienen, así que se revelan al quedarse sentados en medio de la calle.

Es un recorrido pactado a tres kilómetros, así que más a la fuerza que por amor, arrastran a los rebeldes; unos de manera muy fácil, son cachorros de unos cuantos kilos, otros no tanto, por ejemplo los buldog que por su simpática, pero obesa forma son todo un dolor de cabeza.

La solución es un sorbo de agua para los sedientos, y jalones para los cansados; no falta mucho, dicen los organizadores, y tienen razón. Después de dar la vuelta en la glorieta del IMSS la marcha tomó dirección a Ramírez Ulloa, pasó por el parque Luis Pasteur.

Sombra para relajar a todos, y por qué no, sacarse la foto; no es que los perros puedan hacer un selfie, pero para eso tienen a humanos que les saquen su imagen para redes sociales, ¿o qué? Con tanto cariño les brindan no sería raro que tengan su propio feis.