[Crónica] ¿Verde, roja o bandera?

La Feria de la Gordita comenzó en 2011 por iniciativa del párroco municipal quien invitó a las mujeres a dar una ofrenda en agradecimiento al trabajo que tienen en el año.

Puebla

El olor a gas por un momento permeó el ambiente, al girar la perilla de la parrilla más de 60 puestos de comida comenzaron a calentar las planchas para preparar "memelas y gorditas" para los más de diez mil visitantes de la feria realizada en la junta auxiliar de La Resurrección.

El humo que se desprendió de los comales iba acompañado del olor que hizo que propios y extraños fueran acercándose.

La música ya sonaba, cuando las manos de las mujeres que atendían los locales de comida comenzaron a mezclar con un ritmo prodigioso la masa para alcanzar la consistencia adecuada.

Los frijoles ya estaban hechos, igual las salsas que pintarían las gorditas de verde, roja y bandera. La cebolla y el queso estaban en las bandejas de plástico esperando ser esparcidos sobre la superficie de maíz.

Todo estaba listo para servir el alimento de origen prehispánico cuyos ingredientes principales se cultivan en la junta auxiliar ubicada al norte de la capital del estado: maíz, chile y frijol.

El siseo ocasionado por el aceite al caer sobre los comales calientes comienza a aumentar, las primeras gorditas ya fueron pedidas, entregadas y comidas, apenas son las 9 de la mañana y ya alimentaron al menos a unas 100 familias.

La Feria de la Gordita comenzó en 2011 por iniciativa del párroco municipal que organizó a las vendedoras de comida a dar una ofrenda de agradecimiento a Dios a través de un acto de fe que más tarde se convertiría en una tradición que al día de hoy festeja su cuarta edición.

Alrededor 300 mil pesos invertidos por parte de los ciudadanos para fabricar más de 50 mil gorditas que lograron satisfacer el apetito de más de 10 mil visitantes.

Las filas se hicieron más largas conforme paso el tiempo, el atrio de la iglesia de la localidad se llenó de personas que acudieron a disfrutar de este platillo tradicional. Muchos por primera vez, algunos ya por costumbre deleitaron sus papilas gustativas con las ya conocidas gorditas.

"Es una forma de agradecer el trabajo que tenemos en el año, nuestra familia ha vivido de esto durante más de 30 años, es nuestra vida, nuestra fuente de trabajo y una tradición", dijo la señora Carmen Manzano, vendedora de comida.

Las filas parecen interminables, por un instante paran, toman de nuevo sus mandiles y continúan dándoles a todos los visitantes una prueba gastronómica de la región.

La música suena y en los alrededores los juegos mecánicos le dan vida a las calles de La Resurrección que tiene en sus mujeres la fuente de trabajo más importante.