“Nuestras familias nos han olvidado”

Crispín Cruz y Verónica Candelaria padre y madre de familia que fueron abandonados por sus hijos, ahora viven en la plaza Isauro Alfaro.
Crispín Cruz y Verónica Torres viven en la Plaza Isauro Alfaro de Madero, ya que sus familias prácticamente los abandonaron a su suerte.
Crispín Cruz y Verónica Torres viven en la Plaza Isauro Alfaro de Madero, ya que sus familias prácticamente los abandonaron a su suerte. (José Luis Tapia)

Ciudad Madero

Viviendo de lo que la calle les ofrecía, un hombre de 82 años y una mujer de 51 años, se conocieron bajo la misma situación de abandono por parte de sus familiares, por lo que desde hace un año y medio, decidieron hacerse compañía para superar esta terrible situación.

Ambos viven el día a día, sin un lugar fijo donde pasar la noche. La comida no es un lujo que se pueden dar toda la semana, en algunas ocasiones consiguen comprar alimentos de lo poco que la ciudadanía les ofrece mediante limosnas.

En la última semana se han refugiado de las inclemencias del tiempo en la Plaza Isauro Alfaro de Ciudad Madero, sin que hasta la fecha, hayan recibido auxilio por parte de las autoridades o alguna asociación civil de la zona.

Se trata de Crispín Cruz Cruz, originario de Pueblo Viejo Veracruz y Verónica Candelaria Torres Ramírez, de Ciudad Madero, quienes comentan que sus edades y distintas enfermedades, ha sido los principales obstáculos para conseguir un empleo estable, ya que en ningún lugar los quieren contratar.

Al morir la esposa de Crispín (Hace 17 años), él cayó en el alcoholismo y sus hijos optaron por abandonarlo a su suerte, advirtiéndole que no se volviera a acercar a sus familias.

Desde entonces, ha vagado por diversos municipios, inclusive en el estado de San Luis Potosí, hasta que al llegar a la zona sur de Tamaulipas, conoció a la mujer con quien hoy comparte esta misma desgracia.

"Mis hijos me ven como un desperdicio de la humanidad, yo para ellos no valgo nada, tal vez por los errores que yo he cometido, pero no deberían de juzgarme porque cualquiera los comete, yo les di buen camino y los crie, nunca les falto nada", subrayó con voz quebrada.

Dijo que lo que busca no es que le den dinero, sino un trabajo para conseguir los recursos necesarios, con los cuales pueda rentar un cuarto en donde puedan hacer una vida digna.

"Lo que quiero es trabajo, aunque sea de velador, donde yo pueda tener una entrada de dinero, como le digo a ella (Verónica) para rentar un cuartito y vivir como la gente normal, para asearnos, queremos una vida distinta a la que tenemos. Ando todo sucio, apenas y pude rasurarme".

Los familiares de Verónica, le dieron la espalda al estar cansados de atenderla en su enfermedad, que consiste en ataques epilépticos que le dan de una a cinco veces al día, por lo que decidieron abandonarla a su suerte.

Desde entonces ella dormía fuera de las instalaciones del Seguro Social, lugar en donde conoció a Crispín, luego de que él le proporcionará ayuda, cuando le dio uno de los ataques antes mencionados.

"Mi familia no me quiso ayudar a recuperarme y me echaron, desde los 14 años tengo este padecimiento, ahora solo vivo de lo que la gente me da, hay días que no como", mencionó llorando.

Cabe señalar, que cuenta con una gran cantidad de cicatrices y heridas en la cabeza, por los fuertes golpes que se da al caer por su enfermedad. Para cualquier tipo de apoyo, ellos se encuentran en la Plaza Isauro Alfaro de Madero, en donde continúan pasando los días.