Productores 'pelean' por agua del Río Aguanaval

Francisco Chavarría, productor agrícola, habló de las dificultade que pasan los campesinos, que incluso tienen que "cazar conejos para hacer discada, porque de alguna manera hay que comer".
Los productores agrícolas de Matamoros están en una severa crisis, que los obliga a 'pelear' por el agua del Río Aguanaval.
Los productores agrícolas de Matamoros están en una severa crisis, que los obliga a 'pelear' por el agua del Río Aguanaval. (Domingo López Bustos)

Matamoros, Coahuila

"La verdad es que cada vez es menos la oportunidad que tenemos para sembrar, es más hemos tenido que cazar conejos y liebres para comerlos en "discada".

"Cuando vemos que viene el chorrito de agua por el río Aguanaval, nos andamos peleando los productores que tenemos terrenos al cultivo cercanos al caudal, porque hay veces que no lleva mucha, pero la peleamos porque hasta parece "oro". 

"Otra vez atrapamos 10 y nos los repartimos entre los cuatro compañeros que nos fuimos al campo a buscar algo que comer", informó Francisco Chavarría.

"Si viene mucha y nos inundamos, no importa, lo que queremos es que cada año lleve agua chocolatosa, que trae muchos nutrientes para nuestras plantitas, ya sea de melón o de sorgo forrajero o espiguero, incluso para el maicito o el frijolito, en poca extensión para consumo de nuestras familias". 

"Ya si no alcanzamos a regar melón o sorgos, que es para comercializarlo, pues cuando menos para asegurar la comida de todo el año", indicó.

Criticó la construcción de la presa "El Tigre", en el municipio de San Juan de Guadalupe, Durango, de la que dijo, ha provocado que sea muy imprecisa la cantidad y la fecha o fechas en que el río Aguanaval trae agua hasta el cuadro bajo de Matamoros.

Antes hasta programaban y preparaban las tierras para melón y sandía, con la seguridad de que para el mes de septiembre vendrían las aguas.

"Otro de varios problemas que tenemos al sembrar melón o sandía, es que existen roedores de campo, que vienen a comerse las matitas, por eso estamos construyendo una especie de "cortina" de plástico para que no se metan a los campos de cultivo".

"Ante la necesidad que tenemos por contar con algo para comer en estos días, hemos estado al pendiente para "cazarlos", con resorteras y garrotes, porque no podemos usar armas de fuego, ya que luego luego, vienen policías a detenernos incluso soldados, por las detonaciones".

Aseguró que se ha fijado entre la comunidad rural donde vive, y en otras aledañas (Sacrificio, El Refugio, El Barreal), los hombres tienen que emigrar a la ciudad, a dedicarse a la albañilería, a la carpintería, a la pintura de viviendas, esperando mejores tiempos en el campo.

Porque hay personas que ya no tienen tierras, que las vendieron o rentaron, y se contratan como peones, pizcadores de melón en número de 100 por hectárea.

En cuanto al ganado, Pablo Ramírez Rodríguez del ejido Sacrificio, dijo que a los hatos caprinos, sus compañeros están sufriendo porque realmente hay poco pasto en el monte.

Esperan que enverdezcan los mezquites y empiecen a dar las vainas, que son excelente alimento para las chivas, por lo que algunos tienen que vender de a una o dos chivas para el sustento de su familia.

Ellos no pueden esperar a que les digan y mientras tanto piden préstamos o créditos a agiotistas para sembrar.

Ambos productores matamorenses coincidieron en que nadie, ni Desarrollo Rural, Fomento Agropecuario, ni sus líderes campesinos, han acudido a informarles sobre la nueva forma de operar la Financiera Nacional para el Desarrollo del Campo, la Agricultura y la Pesca.

"Ahorita tienen un problema unos 100 compañeros que en asociación sembraron 40 hectáreas de melón en el ejido Sacrificio, que pensaban regar con agua de noria, pero deben 350 mil pesos a la Comisión Federal de Electricidad y no tienen con qué pagar".

"Por lo que aunque ya tienen todo listo, están en riesgo de perder lo invertido porque no cuentan con esa cantidad para saldar a la paraestatal".