Costa de Jalisco está que arde

Los registros revelan un crecimiento superior a 300% en superficie quemada, causado por Patricia con su material combustible, las altas temperaturas y el mal manejo de fuego.

Guadalajara

Los puntos de calor que reporta todos los días el Servicio Meteorológico Nacional están tan concentrados en la región Costa de Jalisco, que si se prendieran, ardería toda. Literalmente.

No es casualidad: la muerte de cientos de miles de árboles, aplastados, quebrados o arrancados de cuajo por el paso del megahuracán Patricia en octubre de 2015, pasa ahora la factura. Sin embargo, la mala cultura del manejo del fuego, que antes no se reflejaba en una selva bien conservada, agrava el problema y detona los riesgos. “Hemos debido de estar en alerta permanente, sin descanso, como nunca”, confió a MILENIO JALISCO el coordinador científico de la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, Álvaro Miranda.

“Es una situación inédita para nosotros, y sabíamos que se enfrentarían cosas distintas después del fuerte impacto del huracán, pero a decir verdad, es tremendo el mal manejo que se hace del fuego para quemas agropecuarias, si hubiera conciencia no tendríamos un problema tan grande”, añade.

“En las últimas seis o siete semanas enfrentamos un problema histórico porque no forma parte de la dinámica natural de esta región; yo creo que además de los descuidos no faltan quienes aprovechan el problema para de forma malintencionada detonar fuegops, todos los días hay incendios y no nos queda sino atender; tenemos un apoyo fuerte de la Semadet [Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial] y de la Conafor [Comisión Nacional Forestal], pero deberíamos recordar el compromiso que como país tenemos para reducir emisiones de carbono, buena parte del país se está quemando”, dice alarmado.

El coordinador forestal de la Semadet, Mario Aguilar, reconoce que “toda la costa está en rojo”, cuando habla del mapa de los puntos de calor. No significa que en cada punto haya brotado el fuego, pero sí, que hay las condiciones de combustible, clima seco y baja humedad que permitiría prosperar una deflagración (“dicho de una sustancia: arder súbitamente con llama y sin explosión”, define el diccionario de la RAE).

“La detección de los puntos de calor [posible incendio forestal] por medio de las imágenes de satélite tiene como antecedente la temporada de incendios forestales del año 1998, temporada que ha sido la peor en la historia de incendios en México ya que se reportaron un total 14,445 incendios, afectando un total de 849.632 hectáreas […] se vio la oportunidad de obtener información de los satélites para la detección oportuna de incendios forestales, debido a que la complejidad del territorio mexicano dificulta la observación rápida y continua de todo el país, utilizando métodos tradicionales de observación; además de proporcionar información lo más rápido posible, el mismo día que se recibía la imagen de satélite”, dice la investigadora de la Conabio [Comisión Nacional para Conocimiento y Uso de la Biodiversidad], María Isabel Cruz López, en “Sistema de alerta temprana, monitoreo e impacto de los incendios forestales en México y Centroamérica”.

Al año siguiente, explica, “en la Conabio se implementó el programa para la detección de puntos de calor mediante técnicas de percepción remota con el objetivo de proporcionar información oportuna para el combate de incendios”. Ese es el mapa que ofrecemos arriba de estas líneas, donde se demuestra que la costa de Jalisco, junto con la península de Yucatán, tienen el mayor número de puntos de calor, reveladores de incendios potenciales, aunque en general, la zona bajo el trópico de Cáncer, y el litoral del Pacífico en general, son altamente proclives al problema.

“Con Patricia quedó en esa zona una gran cama de combustibles, contra lo que suele presentarse en la Costa Sur del estado, pero debemos agregar que en este momento, tenemos de por sí condiciones de calor que no teníamos desde 2012, lo que nos ha llevado a tener picos de incidencia desde abril pasado; recordemos además, que el régimen de lluvias en el litoral se regulariza después que en otras partes de Jalisco, entonces están en tiempo de preparación de cultivos y eso hace que sean momentos más complicados”, sigue el funcionario de la Semadet.

También reconoce elementos “oportunistas” posiblemente ligados a actividades ilegales, entre las causas de los fuegos de las últimas semanas. “Los árboles de la selva baja son delgados , y al haberse caído, son un material combustible muy ligero que favorece la rápida propagación del fuego; hicimos con nuestras limitaciones trabajos de prevención: brechas cotrafuego, manejo de combustible, pero el volumen caído es enorme”, agrega. Esto explica la moratoria que ha buscado la Semadet, en acuerdo con las instancias de fomento agrícola y ganadero (la Sagarpa nacional y la Seder local), para reducir al máximo las quemas al menos de dos a tres semanas más, cuando se esperan temperaturas pico sobre 40 grados Celsius.

En la nueva cultura de la legalidad, los combatientes prometen convertirse en denunciantes. “Es una tarea que abordaremos, pero eso requiere tiempo y trabajo, y por ahora estamos rebasados por el combate”, refiere el coordinador científico de Chamela-Cuixmala. Por lo pronto, el reporte oficial indica que la superficie afectada por incendios se multiplicó casi por cuatro entre 2015 y 2016: había 1,292 ha y ahora se registran 4,542 ha.

Claves
Algunos números

5 municipios con mayor número de incendios en Jalisco: Zapopan (77), Tlajomulco (28), Tala (26), Mazamitla (16) y Cuautitlán (15)

5 municipios con más superficie quemada: Cuautitlán (1,961 ha), Zapopan (1,936 ha), Bolaños (1,442.9 ha), Casimiro Castillo (1,326 ha) y Villa Purificación (1,033 ha)

3 de los cinco municipios más afectados pertenecen a la región Costa Sur